I Congreso Gitano de la Unión Europea

    PRESENTACIÓN
 
A1 iniciarse el año 1994 anuncié a las asociaciones gitanas de toda Europa un gran acontecimiento que tendría lugar en España, concretamente en Sevilla, durante el mes de mayo de ese mismo año. Se trataba de la celebración del I CONGRESO GITANO DE LA UNIÓN EUROPEA que bajo el lema “La educación de los gitanos e itinerantes en la Unión Europea” congregaría en el Palacio de Exposiciones y Congresos de la capital andaluza a unos 250 gitanos y expertos de los entonces doce países de la Unión con el fin de que expusieran sus inquietudes, contaran sus experiencias y trataran de encontrar vías comunes de actuación en la defensa de la cultura gitana, en la superación de las carencias que padece este pueblo en casi todo el mundo, y en el establecimiento de programas eficaces que erradicaran de una vez por todas el analfabetismo y la falta de formación entre los jóvenes gitanos europeos. La Comisión de la Unión Europea hizo suya la idea y bajo sus auspicios se celebró el encuentro, siendo la Junta de Andalucía, y concretamente la Consejería de Asuntos Sociales, la organizadora formal del Congreso.
   Pero el Congreso Gitano pretendía cubrir otro objetivo tanto o más importante que el anterior. En este Congreso deberían sentarse las bases para el establecimiento de un CENTRO EUROPEO GITANO con carácter permanente que, sostenido por la Unión Europea, estuviera estrechamente vinculado a la población gitana y fuera el punto de contacto para la planificación y ejecución de los programas que desde el Gobierno Europeo se establecieran en todo el territorio de la Unión.
  
Al mismo tiempo, el Congreso debía manifestarse sobre el punto 18 de la Resolución aprobada por el Parlamento Europeo en su Sesión Plenaria del 21 de abril de 1994 y que yo defendí: “El Parlamento Europeo pide a la Comisión y al Consejo que creen un CENTRO EUROPEO de Investigación y Formación a través del cual las organizaciones gitanas puedan tratar con las autoridades comunitarias todos los temas de ámbito político, social o cultural que afecten al pueblo Rom”.
  
Me complace señalar que la Resolución fue aprobada en su totalidad no sólo por mi Grupo Parlamentario sino por los Diputados españoles del Partido Popular, quienes igualmente votaron favorablemente el informe.

Mi compromiso como gitano y como Diputado

   Como Diputado español gitano, me empeñé en que las autoridades europeas hicieran posible la celebración de¡ 1 CONGRESO GITANO DE LA UNION EUROPEA en Sevilla. Y he de confesar que no fue difícil lograr el empeño. Desde el primer momento encontré la mejor disposición en los responsables de la gestión comunitaria de las políticas de educación y juventud. Quienes están hoy al frente de esas mismas políticas en la nueva Dirección General XXII de la Comisión Europea fueron los magníficos impulsores de mi proyecto, sin cuya colaboración inestimable el Congreso Gitano de Sevilla no hubiera sido posible.
  
El Congreso fue un éxito. Por primera vez en la Historia –así lo reconocieron la mayoría de los gitanos venidos de todos los rincones de Europa– gozamos de la hospitalidad y de las atenciones de los más altos dignatarios de una nación. Desde la presidencia honoraria de S.M. el Rey, la presencia de S.M. la Reina en el acto de inauguración, la intervención de varios ministros en las jornadas de debate, hasta el discurso de clausura pronunciado por el Presidente de] Gobierno, don Felipe González Márquez, son, a mi juicio, testimonios sobrados de la importancia que este singular acontecimiento adquirió en España en mayo de 1994. "Nunca se puede ser indiferente o débil ante el que intenta proclamar la superioridad de una raza o de una etnia". Así se manifestó don Felipe González apelando a los jóvenes para que se aproximaran al conocimiento de lo que fue la Segunda Guerra Mundial, aquella tragedia colectiva que tantas víctimas gitanas ocasionó.

Derecho a la residencia y a la libre circulación

   Antes de que Europa se constituyera en una comunidad sin fronteras los gitanos ya habíamos descubierto, muchos siglos antes, las ventajas de ese sistema de vida. Frente a la artificialidad de las fronteras, la mayoría de las veces impuesta por la fuerza de las armas, los gitanos habíamos hecho ley de vida nuestra común condición de ciudadanos del mundo. Por esa razón las palabras de don Felipe González sonaron en los oídos de los gitanos europeos como la confirmación de algo perfectamente asumido. –Un gitano, como cualquier otro ciudadano, debe poder escoger el lugar de su residencia y participar solidariamente en el esfuerzo colectivo. En este sentido, debe quedar absolutamente claro que ningún país puede aspirar a participar en el proyecto de la Unión Europea si obliga a alguien a vivir fuera de su ámbito territorial por su pertenencia a una raza o a una religión–.

Derecho a defender las tradiciones propias

   Todos los gitanos del mundo anteponemos el respeto a nuestros mayores a cualquier otro interés personal o familiar. Los mayores representan para la sociedad gitana el símbolo de la autoridad, de la tradición, de la justicia y de la vigencia de nuestra vieja historia. Fueron magníficas las palabras con que S.M. la Reina de España definió este aspecto de la cultura gitana: –Sé que os sentís altamente orgullosos de la institución familiar. En la familia encontráis los valores más apreciados e importantes de vuestra comunidad, y ello ha sido y es para todos los gitanos del mundo el tesoro más querido. El respeto reverencial a vuestros mayores y el lugar de preeminencia que los ancianos ocupan en vuestra organización interna son valores que el resto de la sociedad aprecia y respeta altamente en vosotros–.

Derecho a mantener y potenciar ¡apropia cultura

   La convivencia con el resto de la sociedad no debe hacerse a costa de la pérdida de la propia cultura. Los gitanos españoles formamos parte activa de la historia de España igual que el resto de los gitanos de Europa lo son de la historia de] continente en su conjunto. Desde que los gitanos aparecieron en la isla de Corfú al principio del siglo XIV hasta hoy, nuestra vida se ha distinguido por la dura lucha que hemos tenido que mantener contra la violencia de unos y la intolerancia de otros, con el fin de mantener nuestra señas de identidad. Nunca, hasta ahora, un Presidente de Gobierno se había manifestado con tanta claridad. "La búsqueda de la igualdad de derechos y de oportunidades para los ciudadanos y para los pueblos no debería poner en peligro, en ningún caso, el mantenimiento de la propia personalidad cultural. Por eso los proyectos que se lleven a cabo para conseguir la mejora de las condiciones jurídicas de los gitanos y de cualquier otra minoría cultural no deben hacer peligrar aquello que les define culturalmente como un pueblo o como una minoría. Y esto tienen que entenderlo todas las partes".

Con la mirada puesta en el futuro

   El Congreso de Sevilla ha marcado una línea novedosa y genuinamente gitana para los encuentros gitanos del futuro. Hemos compaginado la tradicional capacidad de improvisación gitana con el indispensable acatamiento a las normas que la organización estableció para la consecución de los objetivos propuestos. Incluso los pequeños incidentes –puramente instrumentales– se solventaron con eficacia y maleabilidad cuando fue posible, o con firmeza y rigurosidad cuando en alguna ocasión se pretendieron cosas imposibles. Quienes han asistido a casi todos los encuentros internacionales de gitanos desde hace más de veinte años saben que el Congreso de Sevilla ha sido un buen ejemplo de organización y eficacia. Porque es justo reconocerlo, así desde aquí lo manifestamos.
  
Sin embargo este Congreso, aunque ocupe un lugar destacado en la historia moderna de nuestro movimiento, demostrará su eficacia si se hace un seguimiento adecuado de las conclusiones que en el mismo se adoptaron. No podemos consentir que tan ilusionantes proyectos queden simplemente reducidos a la formulación de unos buenos propósitos. De lo contrario se frustrarían muchas de las expectativas que el Congreso ha despertado especialmente entre la juventud gitana más inquieta y exigente.
  
El Congreso Gitano de Sevilla ha sido también una llamada de atención a la clase política europea. Los gitanos hemos dicho hasta la saciedad que no vamos a consentir más manipulación de nuestra gente y que no estamos dispuestos a dejarnos seducir por las palabras prometedoras de quien están sólo se acuerdan de nosotros en los procesos electorales. Demasiado acostumbrados estamos ya a ser utilizados por unos y por otros siempre en función de sus intereses partidistas. Pero eso será cada día más difícil.

... y el futuro es de los jóvenes

   Aunque sólo fuera por eso, el Congreso de Sevilla pasará ala historia por el magnífico plantel de jóvenes gitanos, universitarios y no universitarios, que han participado en los debates. Jóvenes con altísima conciencia del papel que deben jugar en la lucha por la dignificación de nuestro pueblo. Jóvenes que no se dejarán engañar nunca más, ni dejarán que nadie engañe a nuestra gente, por más congresos que se celebren y por más promesas hermosas que nos dirijan. Por eso no dudamos en afirmar que Sevilla ha marcado el principio de una nueva era.

                                                   JUAN DE DIOS RAMIREZ-HEREDIA
                                                   Diputado al Parlamento Europeo
  

 

 

 

 
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