Fin de la impunidad en los medios de comunicación

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Diego Fernández Jiménez

No he visto en ningún medio de comunicación rectificación alguna diciendo claramente que el asesino de Diana no era gitano sino un malnacido a quien su propia madre ha calificado de monstruo. Se impone, de un modo casi inmediato, exigir que los medios de comunicación dejen de hacernos daño. Estoy harto de que periodistas morbosos insistan una y otra vez en la pertenencia étnica gitana en contextos peyorativos vinculados a la criminalidad.

Tenemos derecho a que se respete nuestra imagen ,a que no se ensucie el nombre gitano con basuras mediáticas que consume un sector de la población deseoso de agredirnos. Los operadores jurídicos (jueces, fiscales, policías…) no intervienen en este tipo de temas y cuando lo hacen es para enfangarnos una y otra vez.

No quiero dar ejemplos recientes porque no es necesario, forman parte del abecedario desde la A a la Z. Pero esto tiene que acabar un día u otro. Puede que Dios perdone a ciertos medios de comunicación, pero el Estado no puede ni debe perdonarlos. Construir la convivencia es la mayor obra de ingeniería y atentar contra los cimientos tan trabajosamente afianzados es un delito intolerable.

Los que nos hemos dejado tardes y noches en el empeño de que se respete al Pueblo Gitano no podemos estar satisfechos del resultado. Una y otra vez se nos agrede gratuitamente. Espero que los gitanos no tengamos que hacernos jueces o fiscales para exigir responsabilidad a los racistas mediáticos. O a lo mejor sí.

 

El escrito responde a este artículo de opinión de Juan de Dios Ramírez-Heredia