Un deseo para el pueblo gitano

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Ramón Vilchez

Como muchas y muchos sabéis, llevo más de 30 años trabajando con el Pueblo Gitano desde la administración pública. Conozco a muchas familias gitanas desde hace muchos años. Familias con las que he trabajado, a las que quiero y de las que he aprendido mucho. Todavía recuerdo mis primeros años, con el Tío Marchena, en paz descanse, y con otros miembros de esta gran comunidad, ayudando a tantas familias para que pudieran tener simplemente un lugar donde vivir, y dejar así atrás las chabolas y asentamientos en los que desgraciadamente se encontraban. Ha llovido mucho desde entonces.

Puedo decir que he vivido muchas cosas con el Pueblo Gitano, y que tengo grandes amigos y amigas, y personas a las que respeto y admiro muchísimo. Por eso, en estos momentos, lo primero que os quiero decir es que acompaño en el sentimiento a todas aquellas familias que habéis perdido a algún miembro por esta crisis. Lo siento de todo corazón. Y también quiero enviar un fuertísimo abrazo a todas las familias gitanas que a estas alturas os encontráis luchando contra este virus. ¡Mucha fuerza, estoy seguro que saldréis!

Cuando me pidieron escribir este pequeño artículo, pensé en hablaros del Plan Integral del Pueblo Gitano de la Generalitat de Cataluña, de mi equipo y el trabajo que estamos haciendo en esta situación un tanto preocupante. De las cosas tan importantes que hemos conseguido juntos en los últimos años. Pero, finalmente, he decidido ser mucho más breve, y daros un mensaje. Un consejo. Una petición. Un deseo. A cambio, yo os prometo mi apoyo y el esfuerzo y trabajo incansable para conseguir que este sueño se haga realidad.

Pero antes, querría exponer en qué punto nos encontramos en este momento. Muchas familias gitanas se encuentran actualmente en una situación muy preocupante. Incluso algunas se encuentran en un punto de máxima vulnerabilidad. Muchas personas autónomas (una importante mayoría dentro de la comunidad gitana, por cierto), que se dedican principalmente a la venta ambulante en los mercados municipales de todo Cataluña, han visto como sus ingresos se reducían a cero, dado que no podían llevar a cabo su actividad profesional por el estado de alarma.

Afortunadamente, muchas están pudiendo solicitar las diferentes ayudas que se han activado desde las administraciones, pero todavía hay que no tienen acceso. En este caso, se los está ofreciendo apoyo desde los servicios sociales. Hay que tener en cuenta, además, que muchas de estas familias nunca habían necesitado acceder a estos servicios, porque, a pesar de que no siempre con la misma fortuna, habían conseguido sacar adelante sus casas.

También estoy viendo como muchas familias, que ya antes de la actual crisis sanitaria se encontraban en una situación de vulnerabilidad, están todavía en un momento más precario como consecuencia de la pandemia. De hecho, ayer recibí un correo con una declaración del Comité Europeo Económico y Social de la Unión Europea avisando de la necesidad de estar alerta sobre el empeoramiento de las condiciones del Pueblo Gitano durante la pandemia, y haciendo un llamamiento a la actuación de la propia Comisión Europea.

Pero os tengo que decir que también estoy viendo como muchas persones gitanas, que hace unos años se dedicaban a trabajos muy duros y precarios, o incluso no tenían trabajo, actualmente, no están sufriendo con tanta dureza los efectos sociales y económicos tan terribles que está ocasionando esta crisis sanitaria. Y no han recibido un golpe tanto duro, porque afortunadamente decidieron empezar un proceso formativo. Apostaron por la educación. Decidieron formarse. Todo y ya ser adultos. Todo y ya tener hijos e hijas. A pesar de haber dejado la escuela siendo muy jóvenes. Estas personas, gracias a tener un trabajo remunerado, conseguido en la mayoría de ocasiones por haber obtenido una titulación académica o por estar cursado estudios postobligatorios, como la universidad, no están sufriendo el mismo impacto económico que una parte importante del Pueblo Gitano. Y la clave, en la gran mayoría de casos, ha sido la educación.

Y aquí viene mi deseo. Mi consejo. Esta pandemia nos ha demostrado que el grupo más vulnerable son los que menos acceso tienen a la educación, y serán siempre los que más sufrirán ante cualquier crisis. Por eso, os animo y os pido, como amigo, que os forméis. No importa vuestra edad. Ni vuestra situación. Ni cuando dejasteis la escuela. Formaos. Luchad para obtener el graduado escolar, un ciclo formativo, un grado universitario, un doctorado. Luchad. Y luchad para que vuestros niños y niñas no abandonen los estudios. Sé que no lo tenéis fácil.

Que esta sociedad no os lo pone fácil. Que sufrís mucha discriminación en muchas áreas de la vida. Pero vosotros luchad, porque mi promesa es que yo lucharé con vosotros. Yo y mi equipo del Plan Integral del Pueblo Gitano, y a buen seguro también lo harán muchas organizaciones gitanas. Todos y todas os daremos nuestro apoyo y nos esforzaremos y trabajaremos incansablemente para conseguir que vuestras condiciones sociales, vuestras vidas, vuestro futuro, sea un éxito. Esta es mi promesa, antes, ahora y después de la pandemia.

Ojalá que tu lucha sea la educación.

Un abrazo muy fuerte de vuestro amigo.