Las relaciones sociales y familiares abrieron en Ciudad Real las jornadas sobre educación en la comunidad gitana en exclusión

La decana de la Facultad de Educación, María del Rosario Irisarri, las inauguró.

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El Salón de Actos de la Facultad de Educación de la Universidad de Castilla la Mancha en Ciudad Real fue escenario ayer martes de la inauguración de las jornadas ‘Realidad Educativa en la Comunidad Gitana en Exclusión’, que tienen por objeto formar a los profesionales del ámbito educativo y social en el trato y la atención a esta minoría en su actividad diaria.

La presentación corrió a cargo de la decana, María del Rosario Irisarri, y acto seguido tuvo lugar la primera ponencia, pronunciada por el vicepresidente y director de programas de Unión Romaní, Antonio Torres.

El vicepresidente de Unión Romaní -izquierda- y la Decana de la Facultad de Educación de la UCLM en Ciudad Real.

Diplomado en Ciencias Sociales, autor de varios libros sobre la temática y con una larga trayectoria de 56 años en el trabajo social en distintas organizaciones, Torres realizó una breve introducción sobre la conciencia de pueblo que tiene la comunidad gitana, sus normas internas y su lengua, para a continuación exponer las relaciones tanto endógenas como exógenas que se dan en ella. Las primeras se caracterizan por un “sentimiento de identidad,  una cooperación grupal-familiar, la solidaridad y la autoridad”, representada por los mayores; mientras que las segundas están marcadas por varias dependencias  vitales y sociales.

Seguidamente, hizo hincapié en las diferencias entre aculturación (incorporar a un individuo o grupo elementos culturales de otro), frente a la que hay desconcierto y oposición por parte de los gitanos, y enculturación, donde  la generación más joven adopta los modos de pensar y de comportarse tradicionales de los que los preceden, en base a leyes no escritas, costumbres y folklore, como mecanismo de conservación.

En el tramo final de su intervención, el ponente hizo un análisis de las relaciones laborales en esta minoría étnica, donde destacó la existencia de varias ocupaciones por parte de una misma persona y lo difícil que es para un gitano encontrar un “trabajo asalariado decoroso”.

Por último, concluyó con un turno de preguntas, donde fue interrogado por los asistentes sobre situaciones reales que viven en su labor profesional diaria.

Tras un descanso, llegó el turno de José Eugenio Abajo, profesor e investigador y miembro de la Asociación Enseñantes con Gitanos. Su conferencia versó sobre ‘El éxito escolar del alumnado gitano’.

José Eugenio Abajo, durante su conferencia en la Facultad de Educación de Ciudad Real.

Abajo disertó sobre la importancia de la escolaridad de la infancia y de la juventud de esta comunidad, reclamando “una vida digna” para los niños y niñas de esta minoría, que la sociedad tiene la obligación de proporcionarles.

En este punto, hizo hincapié en que tanto los prejuicios como las expectativas de los educadores “condicionan la enseñanza de los menores” y especialmente la de los gitanos, algo contra lo que hay que luchar en las escuelas y apostar en su lugar por lo que llamó la “pedagogía del corazón”.

Puso como ejemplo a seguir el caso de José Heredia Maya, gitano que llegó a ser catedrático de la Universidad de Granada, además de poeta, dramaturgo y ensayista. Ello gracias a que contó con “un buen maestro” que se preocupó por su aprendizaje, la “inexistencia de segregación” en el pueblo donde se crio, “el apoyo de su familia a posteriori” tras ver las buenas calificaciones que obtenía, y el acceso a ayudas económicas para el estudio.

A continuación, hizo un repaso por la historia de persecución y maltrato que ha vivido el pueblo gitano a lo largo de los siglos en España y Europa hasta nuestros días. El ponente reconoció que en la actualidad “se ha avanzado mucho”, aunque “aún queda un poso de desigualdad, desconfianza, y estereotipos , además de un sentimiento de superioridad en la sociedad mayoritaria”.

Por último, señaló a la marginalidad laboral, la estigmatización, la imagen negativa, la segregación y el doble rasero de la sociedad como principales obstáculos a vencer para una plena inclusión, que sólo puede lograrse mediante una “actitud empática y comprometida” por parte del resto de la sociedad y especialmente de los educadores.

Las jornadas continúan hoy a partir de las 16:30 con dos nuevas ponencias y mañana, 28 de marzo, vivirán su último día antes de la clausura.

Las mismas se vienen desarrollando desde hace 18 años y están organizadas por Unión Romaní, organización no gubernamental de carácter no lucrativo dedicada a la defensa de la comunidad gitana, y financiadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social.

Durante su desarrollo se pretende dotar al profesorado de aulas multiétnicas de las herramientas y aptitudes necesarias para que ofrezcan una adecuada atención a la diversidad del alumnado, así como crear un espacio de análisis, debate y reflexión que favorezca el intercambio de ideas y experiencias, con el propósito general de mejorar y complementar las estrategias y recursos de intervención educativa con los menores y sus familias.