La población gitana está a la cola de la esperanza de vida en España

La salud, el género y la educación fueron los temas tratados ayer en las jornadas de Igualdad de Trato que Unión Romaní está celebrando en la Universidad de Burgos

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Ana Isabel Gutiérrez, educadora social y profesora asociada de la Universidad de Valladolid durante un momento de su intervención / U.R

Las jornadas sobre igualdad de trato y no discriminación que acoge durante esta semana la Facultad de Educación de la Universidad de Burgos vivieron ayer su segundo día de conferencias, organizadas por Unión Romaní y financiadas por el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. En esta ocasión intervinieron Ana Isabel Gutiérrez, educadora social y profesora asociada de la Universidad de Valladolid, además de profesora de educación de adultos de la Federación de Asociaciones Gitanas de Castilla y León; y María Isabel Manrique, profesora de la Facultad de Educación de la UBU.

‘Comunidad gitana y salud’ fue el tema elegido por la primera ponente, que denunció la “persistencia de desigualdades” en este ámbito que afectan seriamente a la población romà, hasta el punto de que “algunas enfermedades aparecen de forma más temprana” entre sus miembros, que están también “a la cola de la esperanza de vida en España”.

Apoyándose en su experiencia en el barrio de zona de exclusión de Las Delicias (Valladolid), añadió que existe “una vacunación infantil deficitaria en áreas de nivel socioeconómico precario” y “una alta tendencia a la automedicación”. A ello se une una “deficiente alimentación” que conduce a una mala salud bucodental, hipertensión, colesterol y diabetes.

Exceptuando a los niños, Gutiérrez señaló que normalmente los gitanos no acuden con regularidad al médico de atención primaria y sólo lo hacen ya “cuando los síntomas son muy claros, urgentes e invalidantes” y apuntó a la necesidad de un trato empático por parte de los sanitarios, que debe fundamentarse en el conocimiento y el respeto de las “peculiaridades sociales y culturales”. Para ello es imprescindible la formación de estos profesionales, la creación de programas de intervención en salud con esta comunidad, y hacer uso de la mediación intercultural para facilitar el entendimiento.

Además, hizo hincapié en las pésimas condiciones de habitabilidad que tienen muchas de las viviendas que ocupa la población gitana en exclusión, “con humedades y moho”, y que provocan, entre otros, problemas respiratorios de todo tipo. “La insalubridad de los barrios es una conexión directa con la enfermedad”, apostilló a este respecto.

Más adelante, intervino María Isabel Manrique, que disertó sobre ‘género y educación’ en esta comunidad, incidiendo en la “escasa integración socioeducativa de la infancia gitana escolarizada en España”, motivada en gran parte por la “desventaja social”, que a su vez “afecta poderosamente el rendimiento escolar”.

En este sentido, es esencial “abordar la educación como uno de los pilares frente al proceso de inclusión” de esta minoría, “poniendo el acento en la prevención de la exclusión social y la promoción de la comunidad gitana”. A continuación, la ponente profundizó en las altas tasas de absentismo, fracaso y abandono escolar, para dejar patente que hoy por hoy “la situación educativa del alumnado gitano dista mucho de la normalización”.

Además, estas dificultades de inclusión escolar “influyen notoriamente en el desarrollo personal y profesional de las mujeres gitanas”, al ser éstas objeto de una “doble discriminación”. “El sexismo afecta a todas las mujeres de manera similar pero las mujeres gitanas además sufren discriminación social y cultural debido al racismo existente en su contra. Fruto del sexismo y racismo se encuentran con mayores problemas para acceder y participar en procesos formativos, realidad que a su vez repercute negativamente en perpetuar la situación de exclusión”, agregó, citando a Macías y Redondo.

A pesar de todo, “son las mujeres quienes con más frecuencia luchan por protagonizar y promover cambios internos a favor de la inclusión social”, a la vez que “está aumentando el número de ellas que acceden a estudios postobligatorios y se incorporan al mercado laboral”, remarcó.

Finalmente, concluyó con una parte dinámica donde dividió a los asistentes en grupos de cuatro y les pidió que enumeraran los aspectos tanto endógenos como exógenos que a su juicio influyen en la educación de niños y niñas gitanas, así como las posibles soluciones. Acto seguido, hicieron una puesta en común. Las jornadas llegan esta tarde a su final con las últimas conferencias, a cargo de Esther Consolación González, profesora de la Facultad de Educación y Trabajo Social de la Universidad de Valladolid y psicopedagoga; y de Juan de Dios Ramírez Heredia, presidente de Unión Romaní y primer diputado gitano de España.

Las mismas se vienen desarrollando desde hace más de 16 años por toda la geografía española en colaboración con numerosas universidades.

El objetivo es que educadores, sanitarios, trabajadores sociales y estudiantes de estas disciplinas adquieran las competencias y conocimientos necesarios para aplicarlos en sus intervenciones con familias gitanas en contextos desfavorecidos, con el fin de que puedan desarrollar su trabajo con mayor calidad y garantía de éxito.