1-15.2004
/ La Unión Romaní publica su 5º informe
"¿Periodistas contra el Racismo?"
En el estudio del 2002 se analizaro 3.794 informaciones
publicadas
La Unión Romaní publica su quinto informe
‘¿Periodistas contra el Racismo? La prensa española ante
el pueblo gitano’
En el estudio correspondiente al año 2002 se han analizado un total
de 3794 informaciones publicadas en los medios escritos
La Unión Romaní ha publicado su quinto
informe "¿Periodistas contra el Racismo? La prensa española
ante el pueblo gitano", correspondiente al año 2002. Bajo
la dirección de Juan de Dios Ramírez-Heredia, el equipo
de investigación tenía como objetivo primordial denunciar
la existencia y el uso de los tópicos acerca de los miembros de
la comunidad gitana, formada en España por unas 600.000 personas.
Es el quinto informe de una iniciativa pionera que pretende
mostrar desde diversas perspectivas la presencia del pueblo gitano en
la prensa diaria española. Pero no se trata únicamente de
realizar un análisis cuantitativo que registre el número
de apariciones de los gitanos en los medios, sino de dar un paso más
y estudiar cualitativamente estas informaciones para descubrir cuál
es la verdadera posición de la prensa española frente a
la cuestión gitana.
En gran medida los prejuicios se fomentan, si cabe, por
la prensa, que tiene un gran poder de influencia en la sociedad actual.
Muchas personas crean su opinión basándose en la información
que ofrecen los medios de comunicación. Por ello, el trabajo de
los periodistas puede ayudar o perjudicar a una determinada causa, individuo
o comunidad, aunque sea de forma inconsciente.
A la hora de informar sobre asuntos relacionados con
el pueblo gitano, la prensa española sigue dando muestras de desconocimiento
de la realidad y la cultura de esta comunidad. Este desconocimiento se
extiende al resto de la población que ve como, en numerosas ocasiones,
sus estereotipos sobre los gitanos se reproducen en las páginas
de los periódicos.
Para llevar a cabo este estudio, nuestro equipo de investigación
ha analizado los contenidos de más de 220 medios de comunicación
escritos españoles, tanto nacionales como provinciales, que durante
el año 2002 publicaron 3794 textos en los que se hacía referencia,
ya fuese de forma directa o indirecta, al pueblo gitano. Esta cifra representa
un importante descenso respecto a 2001, año en el que la prensa
española publicó un total de 4613 informaciones.
Los resultados obtenidos en este informe se han distribuido
en dos grandes apartados: en el primero se hace una valoración
estatal de los mensajes, mientras que en el segundo se realiza un estudio
detallado por autonomías.
Entre los resultados y las conclusiones obtenidas es
importante destacar los siguientes puntos:
Análisis cuantitativo
La comunidad autónoma que publicó un mayor
número de noticias relacionadas con el pueblo gitano fue Andalucía,
exactamente un 19,66% del total, seguida por Cataluña, donde se
contabilizó el 16%. Es importante tener en cuenta que en Andalucía
viven aproximadamente la mitad de los gitanos españoles y que su
integración en la sociedad es un hecho irrefutable cuando se contemplan
las manifestaciones artísticas o culturales de esta comunidad.
Por el contrario, las comunidades autónomas cuyas
publicaciones se hicieron menor eco de las noticias relacionadas con el
pueblo gitano fueron Baleares y Cantabria, con el 1,69%, y La Rioja, con
sólo el 0,74%.
En 2002 las publicaciones españolas dieron un
tratamiento mayormente neutral a las informaciones que publicaron, el
73,12% de las noticias recibieron esta valoración. Este porcentaje,
sin embargo, está por debajo del 78,56% que alcanzaron los textos
publicados el año anterior.
Más preocupante resulta todavía que un
18,87% del total de las informaciones hayan sido consideradas como negativas,
frente al 9,25% de 2001. Este hecho es realmente significativo porque
demuestra que, respecto al año anterior, la prensa española
ha incrementado el número de noticias que ofrecen una imagen desfavorable
de los gitanos.
Tampoco podemos ignorar que el porcentaje de las noticias
negativas supera en más del doble al porcentaje de las noticias
consideradas como positivas (8,01%). Todo esto pone de manifiesto que
la prensa española tiene aún un largo camino por recorrer
hasta conseguir informar sobre cuestiones gitanas desde una perspectiva
neutral.
Conclusión general
Los periodistas españoles, durante el año
2002, han dado un tratamiento más negativo a las noticias relacionadas
con el pueblo gitano.
Aumenta la valoración negativa de los mensajes:
El considerable aumento de los mensajes valorados como
negativos ha llegado a doblar el porcentaje obtenido por esta misma calificación
en el informe correspondiente al año 2001.
En el año 2001 los textos calificados como negativos
alcanzaron en toda España el 9,25%. Este año llegan al 18,87%.
Correlativamente, las informaciones que hemos catalogado
como positivas, el 8,01%, fueron menos de la mitad de las negativas.
Los periodistas opinan más favorablemente de lo que informan:
Curiosamente, cuando los periodistas informan sobre nosotros,
nos maltratan. El 19,37% de los textos examinados han merecido esta calificación
por parte de nuestro equipo. Pero cuando opinan, nos tratan con mayor
respeto y consideración: así lo hicieron en el 44,64% de
los casos estudiados.
Parece que las crónicas puramente informativas
deberían distinguirse por su objetividad. Sin embargo no ha sido
así en un 19,37% de los textos analizados.
La ansiada neutralidad informativa por la que venimos
luchando, aún manteniéndose en niveles aceptables, también
ha bajado este año: del 78,56% del año pasado al 73,12%
de este año.
Podríamos decir que la cultura gitana ha sido
especialmente maltratada este año en Cataluña, porque de
todas las noticias negativas relacionadas con este asunto aparecidas en
la totalidad de la prensa española, el 40% se publicó en
Cataluña.
Donde peor nos trataron:
La prensa de Canarias fue la que nos trató de
manera más negativa. Un determinante 49,32% de lo publicado en
el archipiélago fue abiertamente contrario a los gitanos.
La segunda comunidad autónoma donde los medios
fueron más negativos a la hora de tratar a nuestro pueblo, fue
el País Vasco, donde un 41,74% de los mensajes merecieron esta
valoración.
Sin embargo, no sería justo generalizar lo ocurrido
en el País Vasco. Aunque el conjunto de las tres provincias vascas
ofrezca un porcentaje de negatividad del 41,74%, lo cierto es que el tratamiento
se distribuyó del siguiente modo:
- Los periodistas de Guipúzcoa fueron, después de los de
Las Palmas, los que peor trataron a los gitanos, redactando un 52,50%
de sus noticias de forma negativa.
- Los periodistas vizcaínos, por el contrario, fueron neutrales
a la hora de enjuiciar la realidad gitana en un 60,94%.
- Mientras que los de Álava redactaron sus informaciones de forma
muy equilibrada, logrando un 27,27% tanto en el tratamiento positivo como
en el negativo.
Las más neutrales:
La neutralidad alcanzó sus mayores niveles en
Castilla-La Mancha con el 85,42%, siendo la comunidad que más se
acercó al ideal que desde la Unión Romaní perseguimos.
De todas formas, este magnífico resultado no debe confundirnos,
pues en esta región aparecieron tan sólo el 2,53% de todas
las informaciones publicadas en España durante el año 2002.
La prensa de Extremadura alcanzó una neutralidad
del 83,87%, y destacó, una vez más, por ser la región
que trató de forma más positiva a los gitanos en sus informaciones,
ya que la hizo en un 11,29% de las ocasiones.
Aragón le sigue en la misma tendencia de neutralidad
con un 82,95%.
Las provincias más favorables:
Para determinar el orden de las provincias más
positivas o negativas en el tratamiento dado por sus periodistas a la
causa gitana, hemos efectuado la resta entre ambas magnitudes. El resultado
obtenido marca el lugar que ocupa la provincia en nuestra clasificación.
Badajoz ha destacado por ser la más positiva,
con una diferencia del 11,32% favorable a la causa gitana.
Las informaciones positivas redactadas por los periodistas
de Albacete fueron un 11,11% más que las negativas.
Los medios de Granada trataron bien a los gitanos en
un 18,03% de los casos, mientras que en el 9,84% nos maltrató.
Los periodistas con más prejuicios:
Los periodistas de Las Palmas fueron los que peor nos
trataron. Los textos que nos dañaron superaron en un 50% a los
que fueron respetuosos con nuestro pueblo.
Como ya hemos dicho, en Guipúzcoa las informaciones
nos fueron muy desfavorables. Así lo demostró el predominio,
en un 42,50%, de las noticias que nos son contrarias.
En Burgos no apareció ninguna noticia favorable
a nuestro pueblo en el año 2002, y el 41,38% de las publicadas
nos perjudicó.
Algunas recomendaciones
El largo camino hacia la neutralidad informativa:
Como hemos puesto de manifiesto a lo largo de este estudio,
nuestra imagen en los medios ha ido variando durante los últimos
ocho años, en pos de un periodismo más objetivo. El ascenso
de la neutralidad en el trato informativo, con el consiguiente descenso
de la negatividad, y por qué no, de la positividad a la hora de
tratar los textos lo demuestran. Creemos que ya ha llegado el momento
de desechar la discriminación positiva a la hora de hablar de nosotros.
El ideal de neutralidad en muchos casos se está
consiguiendo, aunque a la hora de tratar ciertos temas se sigue cayendo
en vicios tales como la inclusión del origen étnico de las
personas cuando no es estrictamente necesario para la comprensión
del texto. Afortunadamente, muchos profesionales lo hacen ya, sobre todo
ante las noticias relacionadas con la violencia o la delincuencia, limitando
su uso a lo estrictamente necesario.
Estamos seguros de que estas prácticas, tan perjudiciales
para nosotros los gitanos, acabarán extinguiéndose algún
día, e intuimos que será a medio o corto plazo. Para ello
apelamos a la sensibilidad de los periodistas que ejercen su profesión
en las redacciones de los periódicos y en las empresas del sector.
Continúa la morbosidad y el sensacionalismo en los textos:
En los anteriores informes dedicábamos un apartado
de las conclusiones del estudio al tratamiento poco profundo y en exceso
morboso otorgado a algunos textos periodísticos relacionados con
aspectos de nuestra cultura. Hoy día, y tras casi una década,
seguimos apreciando actitudes poco profesionales y muy sensacionalistas
por parte de los periodistas al hablar de nosotros.
En uno de los temas donde más se aprecia esta
tendencia es cuando se habla de la boda gitana. Los periodistas prefieren
centrarse en aspectos concretos del rito gitano, como la comprobación
de la virginidad de la novia, en lugar de hacerlo en la ceremonia de la
boda. Otro de los aspectos que más morbosidad despierta en los
periodistas, y por extensión en los lectores, es nuestra mal interpretada
Ley Gitana.
Suponemos que por desconocimiento, muchos de nuestros
códigos culturales son vistos y reflejados por los periodistas
como algo caduco y trasgresor. Son pocas las ocasiones en las que se habla
de la resolución de conflictos gracias a nuestro código
basado en la costumbre.
Uso incorrecto del lenguaje:
Otro de los aspectos que hay que destacar tras finalizar
el estudio de los textos publicados en 2002 acerca de los gitanos, es
el uso incorrecto de algunas palabras o expresiones. Es necesario evitar
términos ambiguos para no incurrir en afirmaciones discriminatorias,
falsas y ofensivas. Por eso, cuidar el lenguaje es casi tan importante
como cuidar los contenidos.
Es muy curioso apreciar cómo en algunas ocasiones
se usan palabras para hablar del mundo gitano que ningún gitano
reconocería como suyas. Algunas de estas palabras, que generalmente
suelen ser siempre las mismas, son por ejemplo “colectivo” en lugar de
“comunidad”, “asimilación” en lugar de “convivencia”, “patriarca”
en lugar de “hombre de respeto” o “raza” en lugar de “etnia”. Resulta
muy gratificante leer un periódico donde se utilizan las palabras
apropiadas para hablar de nuestras cosas.
La anécdota como información:
En algunas ocasiones, los medios publican noticias sin
ningún tipo de interés, por el mero hecho de que sus protagonistas
son gitanos. Generalmente, esto suele ocurrir en la prensa provincial
cuya repercusión fuera de la ciudad o de la provincia es escasa
e incluso nula.
Incluir en las páginas de los periódicos
este tipo de información, generalmente ligada a hechos delictivos,
no favorece en nada a mejorar la imagen de nuestro pueblo; al contrario,
fomenta el rechazo hacia nosotros y ayuda a perpetuar los tópicos establecidos.
Desconocimiento de la cultura gitana:
Los periodistas no están obligados a tener un
conocimiento exhaustivo de todos los temas sobre los que escriben. Pero
es evidente que esta falta de conocimientos no debe ser suplida por la
imaginación.
En los casos en que se redacta una noticia sobre gitanos,
ante la duda, es mejor acudir a las fuentes gitanas, las cuales, generalmente,
proporcionarán toda aquella información de tipo cultural
que el periodista no posee. Estamos ante una cuestión complicada
porque en muchos casos el tiempo juega en contra del profesional y esto
impide una debida documentación sobre el tema o un contraste de
opiniones por su parte, cosa que sería del todo necesaria.
Fomento del tópico:
Después de tantos años de convivencia,
y pese a movernos en los parámetros de la tan discutida sociedad
global, los tópicos hacia los gitanos siguen siendo frecuentes
en las páginas de los periódicos españoles. Los comentarios
donde se sigue relacionando a los gitanos con el mundo de la delincuencia
o de la droga, los seguimos encontrando de forma continua y gratuita.
Para algunos seguimos siendo cantaores o bailaores, eso sí, con
mucho duende.
Los gitanos nos negamos a seguir escuchando barbaridades
como éstas y estamos hartos de aparecer en los medios bajo una
imagen estereotipada y, en consecuencia, discriminatoria.
El uso de las imágenes:
Como ya hemos comentado, el uso de las imágenes
es fundamental para analizar el tratamiento que los periodistas dan a
nuestro pueblo. Por eso, hemos creído oportuno reflejar en este
punto qué es lo que se muestra de nosotros en las fotografías
y los dibujos que se incluyen en la prensa.
Por desgracia encontramos prácticas no del todo
ortodoxas a la hora de incluir ilustraciones. Por lo general siempre que
aparece un menor gitano en una fotografía lo hace sin que su rostro
sea velado y en algunas ocasiones aparece también de una forma
bastante indecorosa: sin ropa y sin zapatos. En otras ocasiones el uso
indiscriminado de fotografías de archivo hace que la comprensión
del hecho noticioso no sea del todo correcta. Hay medios que utilizan
la misma imagen para hablar de todo aquello que tenga que ver con los
gitanos, se trate de lo que se trate.
Con relación a esto último, en ocasiones,
se incorporan fotografías que nada tienen que ver con el texto
al que están complementando. Así pues no es difícil
encontrar una noticia que hable sobre la organización de algún
evento relacionado con la cultura gitana donde aparezca una fotografía
de una bailaora en plena actuación.
Por último haremos referencia a los pies de foto.
Es sorprendente ver cómo en tan sólo una línea se
echa por tierra toda una cultura. Muchas veces los pies de foto son comentarios
mordaces y dañinos que no se limitan a narrar con palabras lo que
las fotografías nos están mostrando. El lector puede hacer
suyo, y con todo el derecho del mundo, aquello tan conocido de “una imagen
vale más que mil palabras”.
Pese a que las cosas están cambiando no debemos
dejar de denunciar todo aquello que encontramos en los medios de comunicación
y que, seguramente sin querer, nos hace un daño irreparable. Los
medios de comunicación deben potenciar una imagen positiva de los
gitanos y de nuestra cultura para que se conozca la verdadera realidad
de nuestro pueblo y para que nosotros mismos nos sintamos dignos de aquello
a lo que pertenecemos.
El pueblo gitano no es ni el mejor ni el peor de los
pueblos de la Tierra. En el seno de nuestra comunidad se dan las mismas
miserias y grandezas que pueden darse en cualquier grupo humano y por
tanto sería injusto creer que todos los gitanos somos iguales.
Por eso en la Unión Romaní pretendemos que los medios de
comunicación y, por extensión, la sociedad, entiendan que
es necesario informar acerca de nuestro pueblo, o de los miembros que
lo integramos, de la misma manera que se informa del resto de los pueblos,
etnias o grupos.
|