10.06.2015 - TURQUÍA

Turquía tiene por primera vez un parlamentario gitano


El diputado al Parlamento turco, Özcan Purçu / M. Merin

El candidato gitano de Esmirna, Özcan Purçu, consiguió entrar en el Parlamento de Turquía como candidato del Partido Popular Republicano (CHP) en las pasadas elecciones del 7 de junio. Es la primera vez que la comunidad gitana de Turquía, que se estima en entre unos cinco y seis millones de personas, obtiene representación en el Parlamento.

Özcan Purçu, que fue elegido el número uno de los cinco diputados ordinarios que se presentaron por el Partido Popular Republicano en Esmirna, afirmó en sus declaraciones que el día de las elecciones fue un día histórico: “Esta es la primera vez que un turco de origen rromà llega a ser diputado del Parlamento. Seré el portavoz de nuestros hermanos. Esto es muy importante en términos de democracia. Por primera vez hemos experimentado el verdadero significado de la democracia. En Turquía hay seis millones de rromà, pero por fin tenemos un representante. La democracia real tomará forma amparada por el Partido Popular Republicano. Debemos resolver muchos asuntos de vital importancia para nuestro pueblo, como la educación o la vivienda, por lo que intentaré realizar mi contribución a nuestro país”.

Hace apenas unas semanas, Özcan apuntaba en una entrevista al diario turco Hürriyet que estaba seguro de que “por primera vez en 92 años, un político gitano entraría en la Asamblea Nacional de Turquía como diputado”. “Haré que la tribuna del Parlamento sea una tribuna para los gitanos”, dijo entonces, y prometió resolver lo que denominó como los “cinco grandes” problemas de su comunidad: la educación, el desempleo, la vivienda, la discriminación y los prejuicios.

Esta es la entrevista publicada en Hürriyet:

 

Usted es un candidato de la CHP. ¿Es usted un “gitano blanco” igual que los “turcos blancos”?

“Nada de eso. Mi madre es vendedora ambulante y mi padre elabora cestas. Criaron a todos sus hijos gracias a estos arduos trabajos. Mi padre todavía fabrica cestas. Nací en una tienda hecha de nylon y crecí en ella”.

 

Dicen que los gitanos no se preocupan por la educación pero usted estudió, es graduado universitario.

“Por un lado, luchaba contra la pobreza, mientras que por otro lado rechacé casarme joven”

 

¿Cuál es su origen?

“Vengo de una familia nómadas. Nuestros antepasados vinieron de Çanakkale en carros tirados por caballos. Se iban parando en las aldeas del camino para vender cestas. Luego llegaron a Esmirna. Unos 50 carros decidieron quedarse en Esmirna. Los 30 carros restantes continuaron hasta Söke”.

 

¿Cómo te interesaste por la escuela y la educación?

“Veía a los niños con uniformes escolares. Quería ser como ellos. Mi padre me llevó a la escuela. Tenía ocho años pero no tenía ningún documento de identidad. El director se enfadó con mi padre. Cuando salimos de la oficina, mi padre me dijo que no me llevaría a la escuela, pero yo le asusté diciéndole: ‘Ahora el director nos conoce; vendrán a por ti’. Al día siguiente, me llevó al registro y obtuvo mi tarjeta de identidad. Aquel mismo día me matriculó en la escuela”

 

¿Fue objeto de discriminación en la escuela?

“Nadie se sentaba a mi lado en la escuela primaria. En la secundaria, el profesor me obligó a sentarme al final de la clase, aunque yo me ya me hubiera sentado allí por propia voluntad”.

 

¿Cómo le afectó todo esto?

“Yo era muy ambicioso. Era tan bueno en clase que el profesor que me obligó a sentarme al fondo me premió con una pluma estilográfica. Superé la discriminación trabajando más duro”.

 

Posteriormente, se graduó en la universidad.

“Me gradué en el departamento de Administración Pública de la Universidad Uludağ. Mis calificaciones de acceso a la universidad fueron bastante altas. Todos los niños gitanos pueden ser brillantes si se les da la oportunidad. Yo podría haberme matriculado en una universidad de Ankara o Estambul. Pero vivíamos en una tienda de campaña; mi madre era vendedora ambulante, e iba de casa en casa vendiendo productos a las amas de casa. Ella iba a menudo a Bursa y compraba productos para vender, y me dijo: ‘Hijo mío, apúntate en Bursa. Así, por lo menos, te veré cuando vaya’. Por esta razón, a pesar de que mis resultados eran altos, opté por Bursa, en lugar de por Ankara o Estambul”.

 

Después de graduarse, ¿qué fue capaz de lograr?

“Nada”.

 

Podría haber sido gobernador de distrito. ¿No realizó las pruebas?

“Mi ideal era ser gobernador de distrito. Hice muchos exámenes. No pude pasar ninguno, siempre me eliminaban en la parte oral”.

 

¿Cuál es la percepción de los rromà en Turquía?

“Dicen que tocamos instrumentos, que bailamos y que nos reímos. Es como si nunca tuviéramos ningún problema. ¿No somos seres humanos? No podemos construirnos una vida. No tenemos puestos de trabajo, ni ningún otro medio. También tenemos días tristes. La sociedad mayoritaria se cree que siempre estamos tocando, bailando y riendo. Correcto, nos reímos y nos divertimos, pero sólo para olvidarnos del hambre”.

 

Se han adoptado y se están adoptando medidas para resolver el problema de vivienda de la población gitana. La transformación urbana se ha puesto en marcha. ¿No es esto una solución?

“Ninguno de los proyectos de transformación urbana se hacen de forma humana. Se hacen de manera sanguinaria. Echemos un vistazo a Sulukule. ¿Qué pasó allí? Se expulsó de ese lugar a gente muy pobre para derribarlo todo y se construyeron villas para dárselas a los ricos. Se desterró a los rromà pobres a 50 kilómetros de la ciudad. Se les arrebataron los puestos de trabajo y se destruyó su cultura. Se les quitó a los pobres para dárselo a los ricos”.

 

¿Qué tipo de transformación urbana querría?

“Queremos una transformación urbana justa y humana. Nadie está en contra de la transformación urbana. Dejemos que echen abajo edificios y los reconstruyan. Sin embargo, al hacerlo, hay que tener en cuenta la transformación social. Lo que nos dicen en este momento es lo siguiente: ‘Su casa actual vale 20.000 liras turcas. La casa que te daremos a ti cuesta 700.000 liras. El pago se efectúa en cuotas’. Por lo tanto, cogen los terrenos en los que viven los rromà en el centro por un precio muy barato y les exilian a las casas que han construido fuera de la ciudad y les piden aún más dinero. ¿Es eso justo?”

 

¿Qué opina sobre la “iniciativa gitana” del gobierno?

Iniciamos conversaciones con el gobierno en 2009. En 2010, organizamos un encuentro gitano en el Estadio Abdi Ipekci de Estambul. Todos los rromà que participaron en ese evento lloraron. ¿Por qué lloraron? Porque pensaban que se solucionarían sus problemas. Después, vimos que todo eran promesas vacías. Nos dijeron: ‘No quedará ningún rromà viviendo en tiendas de campaña, en hogares con una sola habitación o en barracas de hojalata’. Pero ninguna de estas promesas se cumplió. Se otorgaron entre 50 y 100 casas a 50 kilómetros del centro de la ciudad. Ahora, el primer ministro Ahmet Davutoglu dice que hará algo. ¿Se les acaba de ocurrir ahora? Ahora se encuentran en un punto de semipánico. Han visto que Özcan Purçu ha hecho que el viento sople, es por eso. Organizaron otra reunión; tampoco se cumplió. Estaba claro que no iba a suceder. No eran sinceros”.

 

¿En qué áreas existe una mayor exclusión y discriminación?

“En el acceso a los servicios públicos y en la búsqueda de un empleo. Por ejemplo, puedes enviarle una solicitud de empleo a una empresa, pero al instante pierdes la oportunidad por tu color de piel. Saben inmediatamente que eres rromà. Das tu dirección en tu currículum y se sabe”.

 

¿No quieren contratar a los gitanos?

“En primer lugar, hay desconfianza y prejuicios. Lo siento mucho, dicen, los gitanos robaban, se llevaban nuestras mercancías. La sociedad tiene esta mentalidad. Hay gente mala y buena en cada comunidad. Pero cuando se trata de los gitanos, lo que les viene a la mente es el robo y la desvergüenza. Esta percepción tiene que cambiar”.

 

(Hürriyet Daily News)

 

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