¡Ni un paso atrás frente al discurso de odio, Salvini!

Este último despropósito de Salvini, que pide desde un puesto de máxima responsabilidad la esterilización de una mujer gitana ante la comisión de varios hurtos, no es anecdótico ni inocente.

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Un centenar de gitanos pide en Barcelona la dimisión de Salvini en 2018 / EFE
Sara Giménez

Es una aberración. Lo que ha dicho el señor Salvini, nada menos que ministro del Interior de Italia, no puede calificarse más que de aberración. Es desproporcionado, injusto e inmoral que se hable en pleno siglo XXI de esterilización de una mujer como medida para cumplir una pena. Esto es una forma de violencia. Una violencia además prohibida por el Convenio de Estambul: las esterilizaciones forzosas son un crimen contra la humanidad.

Este último despropósito de Salvini, que pide desde un puesto de máxima responsabilidad la esterilización de una mujer gitana ante la comisión de varios hurtos, no es anecdótico ni inocente. Se suma a las continuas manifestaciones antigitanas de Salvini, como la propuesta de creación de un censo para señalar a las personas gitanas en junio de 2018. Así pues, el asunto merece que hoy más que nunca reflexionemos sobre el peligroso riesgo de retroceso de nuestra sociedad en el campo de la defensa de los derechos fundamentales y la necesidad de una postura firme desde las instituciones públicas españolas y europeas ante el discurso de odio que se promueve de forma populista por parte de determinados líderes políticos hacia distintos grupos vulnerables, ya lo sean por motivos de etnia, origen, orientación sexual, género o discapacidad, entre otros.

Escudarse en la identidad de una persona para sugerir castigos como la esterilización por cometer delitos es abrir la puerta a la arbitrariedad para que haya ciudadanos de primera y de segunda, al margen de que cometan o no delitos. De más está recordar que la pobreza es un mal que precisa de medidas firmes en nuestro país y el resto de Estados, vitales para prevenir la comisión de determinados delitos que están relacionados con el hecho de vivir en situaciones de exclusión social y que debemos abordar desde las políticas públicas.

Sara Giménez es actualmente diputada de Ciudadanos en el Congreso de los diputados / EFE

Debemos ser firmes y responsables, no mirar para otro lado ante determinados discursos y propuestas que ponen en riesgo los cimientos de los derechos humanos, el derecho a la vida, la dignidad humana, la igualdad, el derecho a la vida familiar, etc. Las manifestaciones antigitanas en diversos países de Europa son evidentes, el propio Tribunal Europeo ha condenado a diversos países (Eslovaquia, República Checa…) por escolarizar a niños gitanos como discapacitados mentales. El mismo tribunal, en 2011, condenó a Eslovaquia por la esterilización forzosa de una mujer gitana.

Ante las continuas manifestaciones racistas contra el pueblo gitano por parte de Salvini, no dejo de pensar hacia donde no debemos ir. Esa parte de nuestra historia que ya creíamos superada y a la que desde las instituciones estatales debemos poner un blindaje firme. Es vital una mayor respuesta. Por ello, considero que se debería aprovechar el inicio de un nuevo ciclo político en las instituciones europeas para dotarse de mecanismos e instrumentos para evitar que estos discursos de odio queden impunes. La legislatura pasada, el Congreso de los Diputados ya condenó a instancias de Cs las manifestaciones antigitanas de Salvini, llamando a expulsarlos de Italia.

Desde Cs vamos a seguir trabajando en el ámbito estatal y europeo para promover la no discriminación, haremos una apuesta firme por la Ley Integral de Igualdad, la promoción de la igualdad de todas las mujeres, incluyendo medidas específicas en contra de la esterilización sin consentimiento de las mujeres con discapacidad, la promoción del pueblo gitano a través del impulso de la estrategia de inclusión social del mismo con una especial referencia a la situación de las mujeres gitanas, y vamos a ser firmes en Europa ante discursos racistas y populistas.

En la lucha contra la discriminación, ¡ni un paso atrás!