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Fundamentos del pensamiento gitano, hoy

0,00

Un documento que refleja, de forma plural y representativa, la lucha por reafirmar nuestra identidad colectiva como pueblo.

Unión Romaní, 1995.

Edición disponible en castellano, catalán, italiano e inglés.

40 páginas

SKU: N/D Categoría:

Descripción

La publicación que hoy presentamos da cumplimiento a un acuerdo tomado por la Asamblea General de la Unión Romani. Tras un amplio y enriquecedor debate, los delegados encomendaron a la Junta Directiva de la federación que elaborara un documento que reflejara el pensamiento gitano de hoy en día. La redacción final del documento debía estar precedido de amplias consultas, sometido a la consideración de los órganos constitutivos de la Unión Romani y aprobado por quien estatutariamente tiene facultades para poderlo hacer: la Asamblea General. Con este documento, pues, propiciamos que la próxima Asamblea General de la Unión Romani ratifique su contenido o lo modifique en la medida en que libre y democráticamente así lo entiendan los delegados.

No obstante, a mí me complace extraordinariamente dar fe del proceso democrático y genuinamente gitano que se ha seguido hasta llegar a la redacción final del documento. Cuando Antonio Torres Fernández, Diego Luís Fernández Jiménez, Chimo López Bustamante y Amara Montoya Gabarri aceptaron el encargo de la Junta Directiva de constituirse en comisión redactora del documento ya habían intervenido en el proceso todas las asociaciones federadas en la Unión Romani, los miembros del Consejo de Ancianos, los integrantes del Comité Consultivo de las Autonomías y una buena cantidad de gitanos y gitanas de toda España a quienes se solicitó la colaboración pidiéndoles, por escrito, aportaciones personales con el fin de que el resultado fuera lo más plural y representativo posible del pensamiento gitano, hoy, en las postrimerías del siglo XX. Especial mención se debe hacer de las aportaciones del Instituto Romanò de Asuntos Sociales y Culturales recogidas, mayoritariamente, en los comentarios editoriales del periódico «Nevipens Romani». Finalmente, la Junta Directiva en pleno lo aprobó tras una dura discusión sobre la virtualidad de algunos párrafos y lo sometió a la consideración del Comité Nacional que, reunido en Sevilla el día 26 de noviembre de 1994 lo analizó, debatió su contenido, enmendó algunos puntos y lo aprobó, al final, por unanimidad.

La defensa de nuestra cultura: un derecho irrenunciable

Se dice en el Documento que una de las banderas que con más ahínco enarbolan los pueblos minoritarios que viven en condiciones de subordinación a las grandes comunidades es precisamente lograr el reconocimiento del derecho a la diferencia. Por eso, sería una grave irresponsabilidad por nuestra parte ignorar que, sólo en la medida en que reafirmemos nuestra conciencia de pueblo con una historia definida, con unas costumbres peculiares y con una cultura única, estaremos en el mejor camino para defender nuestros derechos y exigir el respeto que merecemos.

La verdadera motivación que empuja a la mayoría de los gitanos comprometidos con el futuro de nuestra comunidad es el deseo de reafirmar nuestra identidad colectiva como pueblo, portador de una cultura y una historia comunes. La lucha de la comunidad gitana por lograr el pleno disfrute de sus derechos ciudadanos tiene múltiples facetas que van desde la exigencia de que se nos respete y acepte tal como somos, es decir, como sujetos portadores de una cultura distinta hasta las reivindicaciones más urgentes que hacen referencia a la conquista de los medios indispensables para vivir con dignidad. Para nosotros, hoy, la dicotomía sigue siendo la misma a la que se enfrentaron nuestros antepasados cuando llegaron a Europa: subsistir y no renunciar a ser lo que somos.

Las asociaciones gitanas, fundamentalmente, se encargan de gestionar programas que persiguen antes que nada asegurar la subsistencia de nuestra comunidad. Estas organizaciones, en contacto diario con la realidad y con la gente a quienes representan, saben muy bien que por encima de cualquier filosofía antropológica o cultural está «primero vivir». Así lo demuestra el hecho de que el 99 por ciento de las subvenciones que se logran de las diferentes administraciones públicas estén dedicadas a paliar problemas de vivienda, de trabajo, de educación o de discriminación en sus más variadas facetas.

La Unión Romani, consciente de esa realidad y sin posponer ni un ápice su permanente denuncia de las injusticias, colaborando con las asociaciones en el mejor aprovechamiento de sus gestiones, no olvida, sin embargo, que lo más importante para nosotros es ser fieles a nuestra tradición, a nuestros antepasados, a nuestra familia y a nuestra historia. Por eso reclama permanentemente, junto a una forma de vida más justa y solidaria el derecho a ser seguir siendo gitanos con la dignidad de serlo. No como una concesión de la sociedad mayoritaria, sino como el reconocimiento que exige el respeto a los derechos humanos y a la diversidad cultural que impregna a toda la sociedad.

Gitanos y gitanas del siglo XXI

Este documento pretende ser el principio de un gran debate. Un debate en el que el protagonismo lo deben ostentar única y exclusivamente los gitanos. Confiamos en que así sea y nos reserven esta parcela quienes se resisten todavía a dejar de ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. Al fin y al cabo el destino del pueblo gitano será el que quieran sus componentes y no el que nos pretendan imponer desde fuera los manipuladores de siempre.

Ya existen entre nosotros gitanos y gitanas con la formación adecuada para opinar con conocimiento científico sobre nuestra realidad. Los propios, conceptos «emic» y «etic» de la cultura que hasta ahora estaban reservados a los investigadores –gadyè– de la antropología cultural son términos que algunos gitanos y gitanas manejan con soltura en sus escritos. Y deben ser estos mismos gitanos y gitanas los que den la respuesta autorizada a lo, interrogantes de cómo describir adecuadamente una cultura en su totalidad haciendo la debida distinción entre los elementos mentales y conductuales de sus componentes.

Cuál será nuestro comportamiento cultural en el futuro es algo que no se puede predecir por el hecho de que conozcamos un simple conjunto de normas vigentes ahora. Las reflexiones que siguen a continuación ni siquiera constituyen un catálogo de conductas. Y mucho menos se da respuesta a patrón universal formado por las tres divisiones principales: infraestructura estructura y superestructura, con que se realiza el estudio cultural de las comunidades.

Tampoco lo hemos pretendido. Nosotros, los gitanos que tenemos la mente puesta en la vida que espera a nuestros hijos en el umbral del siglo XXI, somos partidarios de quienes sostienen que la cultura está codificada en el cerebro y no en los genes. Los pueblos evolucionan y las culturas con ellos en la medida en que los conocimientos, la educación y 1a información son capaces de alterar la codificación cultural del cerebro. Por eso queremos más información para nuestros jóvenes, más y mejores conocimientos para nuestros niños y mayor capacidad de intercalación do nuestros adultos con la sociedad mayoritaria.

Queremos que, en pie do igualdad, puedan, unos y otros, defender sus propias concepciones de la vida La Unión Romani –y con ella muchos miles de gitanos españoles– reconoce que no está en posesión absoluta de la verdad gitana y que, además, tiene la duda permanente de saber si lo que hace es lo que más puede favorecer a las generaciones futuras. Y desde el reconocimiento de sus propias limitaciones trabaja sabiendo que su esfuerzo puede y debe ser provechoso para despertar las inquietudes de la juventud gitana. Al fin y al cabo el futuro será de ellos. A nosotros nos gustaría que estas consideraciones las tuvieran en cuenta para que el día de mañana construyan su futuro sobre lo que es el Fundamento del Pensamiento gitano, hoy.

Información adicional

Idioma

Italiano, Inglés, Castellano, Catalán

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Un documento que refleja, de forma plural y representativa, la lucha por reafirmar nuestra identidad colectiva como pueblo.

Unión Romaní, 1995.

Edición disponible en castellano, catalán, italiano e inglés.

40 páginas

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Descripción

La publicación que hoy presentamos da cumplimiento a un acuerdo tomado por la Asamblea General de la Unión Romani. Tras un amplio y enriquecedor debate, los delegados encomendaron a la Junta Directiva de la federación que elaborara un documento que reflejara el pensamiento gitano de hoy en día. La redacción final del documento debía estar precedido de amplias consultas, sometido a la consideración de los órganos constitutivos de la Unión Romani y aprobado por quien estatutariamente tiene facultades para poderlo hacer: la Asamblea General. Con este documento, pues, propiciamos que la próxima Asamblea General de la Unión Romani ratifique su contenido o lo modifique en la medida en que libre y democráticamente así lo entiendan los delegados.

No obstante, a mí me complace extraordinariamente dar fe del proceso democrático y genuinamente gitano que se ha seguido hasta llegar a la redacción final del documento. Cuando Antonio Torres Fernández, Diego Luís Fernández Jiménez, Chimo López Bustamante y Amara Montoya Gabarri aceptaron el encargo de la Junta Directiva de constituirse en comisión redactora del documento ya habían intervenido en el proceso todas las asociaciones federadas en la Unión Romani, los miembros del Consejo de Ancianos, los integrantes del Comité Consultivo de las Autonomías y una buena cantidad de gitanos y gitanas de toda España a quienes se solicitó la colaboración pidiéndoles, por escrito, aportaciones personales con el fin de que el resultado fuera lo más plural y representativo posible del pensamiento gitano, hoy, en las postrimerías del siglo XX. Especial mención se debe hacer de las aportaciones del Instituto Romanò de Asuntos Sociales y Culturales recogidas, mayoritariamente, en los comentarios editoriales del periódico «Nevipens Romani». Finalmente, la Junta Directiva en pleno lo aprobó tras una dura discusión sobre la virtualidad de algunos párrafos y lo sometió a la consideración del Comité Nacional que, reunido en Sevilla el día 26 de noviembre de 1994 lo analizó, debatió su contenido, enmendó algunos puntos y lo aprobó, al final, por unanimidad.

La defensa de nuestra cultura: un derecho irrenunciable

Se dice en el Documento que una de las banderas que con más ahínco enarbolan los pueblos minoritarios que viven en condiciones de subordinación a las grandes comunidades es precisamente lograr el reconocimiento del derecho a la diferencia. Por eso, sería una grave irresponsabilidad por nuestra parte ignorar que, sólo en la medida en que reafirmemos nuestra conciencia de pueblo con una historia definida, con unas costumbres peculiares y con una cultura única, estaremos en el mejor camino para defender nuestros derechos y exigir el respeto que merecemos.

La verdadera motivación que empuja a la mayoría de los gitanos comprometidos con el futuro de nuestra comunidad es el deseo de reafirmar nuestra identidad colectiva como pueblo, portador de una cultura y una historia comunes. La lucha de la comunidad gitana por lograr el pleno disfrute de sus derechos ciudadanos tiene múltiples facetas que van desde la exigencia de que se nos respete y acepte tal como somos, es decir, como sujetos portadores de una cultura distinta hasta las reivindicaciones más urgentes que hacen referencia a la conquista de los medios indispensables para vivir con dignidad. Para nosotros, hoy, la dicotomía sigue siendo la misma a la que se enfrentaron nuestros antepasados cuando llegaron a Europa: subsistir y no renunciar a ser lo que somos.

Las asociaciones gitanas, fundamentalmente, se encargan de gestionar programas que persiguen antes que nada asegurar la subsistencia de nuestra comunidad. Estas organizaciones, en contacto diario con la realidad y con la gente a quienes representan, saben muy bien que por encima de cualquier filosofía antropológica o cultural está «primero vivir». Así lo demuestra el hecho de que el 99 por ciento de las subvenciones que se logran de las diferentes administraciones públicas estén dedicadas a paliar problemas de vivienda, de trabajo, de educación o de discriminación en sus más variadas facetas.

La Unión Romani, consciente de esa realidad y sin posponer ni un ápice su permanente denuncia de las injusticias, colaborando con las asociaciones en el mejor aprovechamiento de sus gestiones, no olvida, sin embargo, que lo más importante para nosotros es ser fieles a nuestra tradición, a nuestros antepasados, a nuestra familia y a nuestra historia. Por eso reclama permanentemente, junto a una forma de vida más justa y solidaria el derecho a ser seguir siendo gitanos con la dignidad de serlo. No como una concesión de la sociedad mayoritaria, sino como el reconocimiento que exige el respeto a los derechos humanos y a la diversidad cultural que impregna a toda la sociedad.

Gitanos y gitanas del siglo XXI

Este documento pretende ser el principio de un gran debate. Un debate en el que el protagonismo lo deben ostentar única y exclusivamente los gitanos. Confiamos en que así sea y nos reserven esta parcela quienes se resisten todavía a dejar de ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. Al fin y al cabo el destino del pueblo gitano será el que quieran sus componentes y no el que nos pretendan imponer desde fuera los manipuladores de siempre.

Ya existen entre nosotros gitanos y gitanas con la formación adecuada para opinar con conocimiento científico sobre nuestra realidad. Los propios, conceptos «emic» y «etic» de la cultura que hasta ahora estaban reservados a los investigadores –gadyè– de la antropología cultural son términos que algunos gitanos y gitanas manejan con soltura en sus escritos. Y deben ser estos mismos gitanos y gitanas los que den la respuesta autorizada a lo, interrogantes de cómo describir adecuadamente una cultura en su totalidad haciendo la debida distinción entre los elementos mentales y conductuales de sus componentes.

Cuál será nuestro comportamiento cultural en el futuro es algo que no se puede predecir por el hecho de que conozcamos un simple conjunto de normas vigentes ahora. Las reflexiones que siguen a continuación ni siquiera constituyen un catálogo de conductas. Y mucho menos se da respuesta a patrón universal formado por las tres divisiones principales: infraestructura estructura y superestructura, con que se realiza el estudio cultural de las comunidades.

Tampoco lo hemos pretendido. Nosotros, los gitanos que tenemos la mente puesta en la vida que espera a nuestros hijos en el umbral del siglo XXI, somos partidarios de quienes sostienen que la cultura está codificada en el cerebro y no en los genes. Los pueblos evolucionan y las culturas con ellos en la medida en que los conocimientos, la educación y 1a información son capaces de alterar la codificación cultural del cerebro. Por eso queremos más información para nuestros jóvenes, más y mejores conocimientos para nuestros niños y mayor capacidad de intercalación do nuestros adultos con la sociedad mayoritaria.

Queremos que, en pie do igualdad, puedan, unos y otros, defender sus propias concepciones de la vida La Unión Romani –y con ella muchos miles de gitanos españoles– reconoce que no está en posesión absoluta de la verdad gitana y que, además, tiene la duda permanente de saber si lo que hace es lo que más puede favorecer a las generaciones futuras. Y desde el reconocimiento de sus propias limitaciones trabaja sabiendo que su esfuerzo puede y debe ser provechoso para despertar las inquietudes de la juventud gitana. Al fin y al cabo el futuro será de ellos. A nosotros nos gustaría que estas consideraciones las tuvieran en cuenta para que el día de mañana construyan su futuro sobre lo que es el Fundamento del Pensamiento gitano, hoy.

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Catalan, English, Italian, Spanish

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Un documento que refleja, de forma plural y representativa, la lucha por reafirmar nuestra identidad colectiva como pueblo.

Unión Romaní, 1995.

Edición disponible en castellano, catalán, italiano e inglés.

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La publicación que hoy presentamos da cumplimiento a un acuerdo tomado por la Asamblea General de la Unión Romani. Tras un amplio y enriquecedor debate, los delegados encomendaron a la Junta Directiva de la federación que elaborara un documento que reflejara el pensamiento gitano de hoy en día. La redacción final del documento debía estar precedido de amplias consultas, sometido a la consideración de los órganos constitutivos de la Unión Romani y aprobado por quien estatutariamente tiene facultades para poderlo hacer: la Asamblea General. Con este documento, pues, propiciamos que la próxima Asamblea General de la Unión Romani ratifique su contenido o lo modifique en la medida en que libre y democráticamente así lo entiendan los delegados.

No obstante, a mí me complace extraordinariamente dar fe del proceso democrático y genuinamente gitano que se ha seguido hasta llegar a la redacción final del documento. Cuando Antonio Torres Fernández, Diego Luís Fernández Jiménez, Chimo López Bustamante y Amara Montoya Gabarri aceptaron el encargo de la Junta Directiva de constituirse en comisión redactora del documento ya habían intervenido en el proceso todas las asociaciones federadas en la Unión Romani, los miembros del Consejo de Ancianos, los integrantes del Comité Consultivo de las Autonomías y una buena cantidad de gitanos y gitanas de toda España a quienes se solicitó la colaboración pidiéndoles, por escrito, aportaciones personales con el fin de que el resultado fuera lo más plural y representativo posible del pensamiento gitano, hoy, en las postrimerías del siglo XX. Especial mención se debe hacer de las aportaciones del Instituto Romanò de Asuntos Sociales y Culturales recogidas, mayoritariamente, en los comentarios editoriales del periódico «Nevipens Romani». Finalmente, la Junta Directiva en pleno lo aprobó tras una dura discusión sobre la virtualidad de algunos párrafos y lo sometió a la consideración del Comité Nacional que, reunido en Sevilla el día 26 de noviembre de 1994 lo analizó, debatió su contenido, enmendó algunos puntos y lo aprobó, al final, por unanimidad.

La defensa de nuestra cultura: un derecho irrenunciable

Se dice en el Documento que una de las banderas que con más ahínco enarbolan los pueblos minoritarios que viven en condiciones de subordinación a las grandes comunidades es precisamente lograr el reconocimiento del derecho a la diferencia. Por eso, sería una grave irresponsabilidad por nuestra parte ignorar que, sólo en la medida en que reafirmemos nuestra conciencia de pueblo con una historia definida, con unas costumbres peculiares y con una cultura única, estaremos en el mejor camino para defender nuestros derechos y exigir el respeto que merecemos.

La verdadera motivación que empuja a la mayoría de los gitanos comprometidos con el futuro de nuestra comunidad es el deseo de reafirmar nuestra identidad colectiva como pueblo, portador de una cultura y una historia comunes. La lucha de la comunidad gitana por lograr el pleno disfrute de sus derechos ciudadanos tiene múltiples facetas que van desde la exigencia de que se nos respete y acepte tal como somos, es decir, como sujetos portadores de una cultura distinta hasta las reivindicaciones más urgentes que hacen referencia a la conquista de los medios indispensables para vivir con dignidad. Para nosotros, hoy, la dicotomía sigue siendo la misma a la que se enfrentaron nuestros antepasados cuando llegaron a Europa: subsistir y no renunciar a ser lo que somos.

Las asociaciones gitanas, fundamentalmente, se encargan de gestionar programas que persiguen antes que nada asegurar la subsistencia de nuestra comunidad. Estas organizaciones, en contacto diario con la realidad y con la gente a quienes representan, saben muy bien que por encima de cualquier filosofía antropológica o cultural está «primero vivir». Así lo demuestra el hecho de que el 99 por ciento de las subvenciones que se logran de las diferentes administraciones públicas estén dedicadas a paliar problemas de vivienda, de trabajo, de educación o de discriminación en sus más variadas facetas.

La Unión Romani, consciente de esa realidad y sin posponer ni un ápice su permanente denuncia de las injusticias, colaborando con las asociaciones en el mejor aprovechamiento de sus gestiones, no olvida, sin embargo, que lo más importante para nosotros es ser fieles a nuestra tradición, a nuestros antepasados, a nuestra familia y a nuestra historia. Por eso reclama permanentemente, junto a una forma de vida más justa y solidaria el derecho a ser seguir siendo gitanos con la dignidad de serlo. No como una concesión de la sociedad mayoritaria, sino como el reconocimiento que exige el respeto a los derechos humanos y a la diversidad cultural que impregna a toda la sociedad.

Gitanos y gitanas del siglo XXI

Este documento pretende ser el principio de un gran debate. Un debate en el que el protagonismo lo deben ostentar única y exclusivamente los gitanos. Confiamos en que así sea y nos reserven esta parcela quienes se resisten todavía a dejar de ser el niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. Al fin y al cabo el destino del pueblo gitano será el que quieran sus componentes y no el que nos pretendan imponer desde fuera los manipuladores de siempre.

Ya existen entre nosotros gitanos y gitanas con la formación adecuada para opinar con conocimiento científico sobre nuestra realidad. Los propios, conceptos «emic» y «etic» de la cultura que hasta ahora estaban reservados a los investigadores –gadyè– de la antropología cultural son términos que algunos gitanos y gitanas manejan con soltura en sus escritos. Y deben ser estos mismos gitanos y gitanas los que den la respuesta autorizada a lo, interrogantes de cómo describir adecuadamente una cultura en su totalidad haciendo la debida distinción entre los elementos mentales y conductuales de sus componentes.

Cuál será nuestro comportamiento cultural en el futuro es algo que no se puede predecir por el hecho de que conozcamos un simple conjunto de normas vigentes ahora. Las reflexiones que siguen a continuación ni siquiera constituyen un catálogo de conductas. Y mucho menos se da respuesta a patrón universal formado por las tres divisiones principales: infraestructura estructura y superestructura, con que se realiza el estudio cultural de las comunidades.

Tampoco lo hemos pretendido. Nosotros, los gitanos que tenemos la mente puesta en la vida que espera a nuestros hijos en el umbral del siglo XXI, somos partidarios de quienes sostienen que la cultura está codificada en el cerebro y no en los genes. Los pueblos evolucionan y las culturas con ellos en la medida en que los conocimientos, la educación y 1a información son capaces de alterar la codificación cultural del cerebro. Por eso queremos más información para nuestros jóvenes, más y mejores conocimientos para nuestros niños y mayor capacidad de intercalación do nuestros adultos con la sociedad mayoritaria.

Queremos que, en pie do igualdad, puedan, unos y otros, defender sus propias concepciones de la vida La Unión Romani –y con ella muchos miles de gitanos españoles– reconoce que no está en posesión absoluta de la verdad gitana y que, además, tiene la duda permanente de saber si lo que hace es lo que más puede favorecer a las generaciones futuras. Y desde el reconocimiento de sus propias limitaciones trabaja sabiendo que su esfuerzo puede y debe ser provechoso para despertar las inquietudes de la juventud gitana. Al fin y al cabo el futuro será de ellos. A nosotros nos gustaría que estas consideraciones las tuvieran en cuenta para que el día de mañana construyan su futuro sobre lo que es el Fundamento del Pensamiento gitano, hoy.

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Anglikanes, Catalán, Espanikanes, Italian