Periodistas contra el racismo, por favor, ayudadnos

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Kiosko en Las Ramblas/ Jordi Pol

Nuestros lectores saben, —y los gitanos y las gitanas de toda España, así como el conjunto de la población europea hasta donde llega el conocimiento de nuestra lucha—, que la esperanza del éxito de nuestro trabajo está depositada en el compromiso de muchos periodistas en evitar en sus informaciones toda descripción relacionada con nuestra comunidad que pueda tener un enfoque peyorativo.

Este es un compromiso que hace algunos años adoptaron los profesionales de la comunicación en el Reino Unido y que yo mismo, desde mi condición de Diputado Europeo, propicié con el fin de que desde la Cámara de Estrasburgo se hiciera hincapié en ese compromiso.

Digo esto por la gran repercusión que está teniendo en toda España la noticia de que una niña gitana ha dado a luz tres veces con solo 12, 13 y 15 años de edad y que dos sentencias judiciales han dictaminado sus resoluciones de acuerdo con lo establecido por el Código Penal que dedica el Capítulo II del Título VIII del Libro II a las agresiones sexuales a menores de 16 años.

La polémica está centrada por la discrepancia surgida en los tribunales. Las presentes actuaciones se iniciaron en virtud de las Diligencias previas nº 1151/21 del Juzgado de Instrucción nº 1 de Benavente. Posteriormente fue el Juzgado de Instrucción nº 4 de León el que transformó las actuaciones en sumario por Auto de 11/09/22. Esta decisión se adoptó porque los hechos podrían constituir varios delitos de agresión sexual sobre menor de 16 años, además de un delito de maltrato y un delito de maltrato habitual, ambos de violencia de género.

Pero ¿Qué pasó en el juzgado de León cuando se hizo cargo de la investigación?

Que se dejó guiar por el informe de la fiscalía para concluir que los hechos denunciados no eran tan graves como inicialmente se habían catalogado porque en el fondo todo ha sido consecuencia de la costumbre impuesta por la cultura gitana al permitir que los niños tengan relaciones sexuales y hasta se casen siendo niños.

Les animo a que lean el comunicado redactado por los miembros del Consejo Estatal del Pueblo gitano que pueden encontrar aquí. Ahí se dice que “Consideramos que estas sentencias pueden tener gravísimas consecuencias al considerar menos graves, relaciones con menores, no ya de 16 años, sino de 13, por su pertenencia a una determinada etnia”.

Pero más contundente han sido las manifestaciones de Beatriz Carrillo de los Reyes, nuestra flamante Directora General de Igualdad de Trato y No Discriminación y contra el Racismo del Ministerio de Igualdad quien no ha dudado en decir que “La Sentencia es una verdadera vergüenza”. Aquí lo pueden leer.

Periodistas contra el racismo

Desde hace diez años dirijo a un grupo de gitanos y gitanas, así como a periodistas fuertemente comprometidos con nuestro trabajo, que realizan una investigación rigurosa y ponderada para ofrecer a la sociedad española, y más especialmente a los profesionales de la comunicación, el producto de nuestro trabajo. 

Y ha dado resultado, aunque el magnifico fruto conseguido puede correr el peligro de perderse por la ceguera de una parte del Gobierno Español que ha limitado tanto los recursos destinados a este programa que difícilmente podremos conseguir ni siquiera el mantenimiento de lo mucho y bueno conseguido hasta ahora.

Nuestro futuro está en gran medida en manos de los medios de comunicación

Ya en 1952 se estrenó una película pionera en su género titulada “El cuarto poder”. Su director y guionista fue Richard Brooks con Humphrey Bogart como protagonista. La película puso de manifiesto el tremendo poder del diario “New York Day”, aunque el término “cuarto poder” fue asignado por el periodista, político e historiador Thomas Macaulay, quien constituyó la frase «el periodismo es el cuarto poder».

Los medios de comunicación han destacado que la sentencia de la Audiencia de León haya enfatizado que no es tan grave que una niña de once años mantenga relaciones sexuales plenas y se haya quedado embarazada porque la actividad sexual a tan temprana edad forma parte de la cultura gitana.

Las asociaciones gitanas, reunidas en el Consejo Estatal, han dicho que “era innecesaria esa referencia a la etnia de las personas implicadas, pues podía haberse referido a la “cultura de la pareja”, según sus manifestaciones, sin mencionar a una determinada etnia, la gitana, que reiteramos, rechaza de plano las afirmaciones que se realizan como propias de la cultura gitana.

En esta lucha llevamos empeñados desde hace muchos años. Pero hay quien, desgraciadamente, teniendo en sus manos potenciar nuestros esfuerzos, se empeñan en mirar para otro lado.

Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

Abogado y periodista