Alguien diría que «ha estallado la guerra en Granada»

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Policía Nacional en Granada / La Razón

Esto no tiene remedio. Reconozco que la narración del periodista es excelente. Y salva su ética profesional cuando dice que “En realidad, todo podría ser falso”, pero lo cierto es que quienes más habrán disfrutado con su lectura serán los racistas, si es que los racistas saben leer.

Los nazis encubiertos que nos mandarían a todos a las cámaras de gas, existen. Da miedo leer o escuchar las cosas que se publican en las redes sociales. Yo tengo recogidas una gran cantidad. Algunas son para echarse a temblar.

Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

Música de «thriller». Entra el título: «Esto es Granada, primo». En una ciudad fantasma, el primero de abril, aparece en la imagen un BMW de color rojo. Conduce El Banano, sospechoso habitual en busca y captura. Uno que aprendió a delinquir antes que a sumar, si es que sabe sumar. Gira la calle y se encuentra un control de la Guardia Civil que vigila por que se cumpla el confinamiento ciudadano. El Banano maldice, pero no va a dejarse coger. Acelera y en su huida atropella a un agente. Baja del coche y se pierde por el portal de un bloque de viviendas. (…)

Estamos en el Polígono de Almanjayar, (…)

No piensan dejar ni una vivienda sin registrar hasta que aparezca El Banano.

(…)  por las malas descubren 2.500 plantas de marihuana en los pisos, donde vive el clan de Los Mindolos. Los agentes se incautan de la droga y detienen al Banano, que se escondía en una vivienda encañonando a la propietaria. Y una película coral empieza a construirse.

Toda Granada arde con los vídeos de los policías llegando al lugar. Las notas de voz de los gitanos que narran la incursión de los agentes adoptan tintes trágicos, lorquianos.

Los Mindolos declaran la guerra a Los Bananos, que son de Pinos Puente, una localidad cercana. Pero las historias siguen contándose en directo por las redes sociales. Deformadas, con toques de fantasía, con dramatismo exacerbado. Cuentan que El Banano es hijo de Mari La Chuminga, matriarca que en su día apuñaló a una profesora en una guardería. Los Bananos están aliados, por familia, con Los Chumingos y también con los Tripones, por mediación de Cuqui La Tripona. Así que los Mindolos van a responder recurriendo al clan de Los Mocos, que, según explica una señora anónima en un audio, «tienen kalashnikov y metralletas» y son «secuestradores». (…)

En realidad, todo podría ser falso, salvo el incidente que desata la operación policial, pero esta historia de droga, venganza y clanes familiares enfrentados es de lo mejor que está pasando en cuarentena y no puede verse en Netflix.

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