Inicio Blog Página 178

Al Cristo de los gitanos, con el corazón encogío

Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

Lo he oído por la radio y aun así no he podido evitar emocionarme. Fue un grito. Un grito preñado de angustia. Un grito de una mujer que tenía necesidad de decirlo con todas las fuerzas de sus pulmones. En aquel momento pasaba ante ella “er Manué”, el Cristo de los Gitanos, sobrellevando con las escasas fuerzas que le quedaban una cruz inmensa. Parecía como si supiera que su destino auguraba negros nubarrones. Pocas esperanzas podía tener ya de salir bien librado del terrible acoso al que había sido sometido. Al fin y al cabo, Jesús era un preso político. Y ya lo habían condenado en pocos minutos en dos juzgados ante los que no cabía recurso alguno. El primero estaba regentado por el gran comisario religioso llamado Caifás. Este podía haberlo dejado en libertad, pero no lo hizo. Para Caifás, Jesús era un tipo peligroso, agitador de masas que decía que no había venido a traer la paz sino la espada contra las injusticias y contra los políticos corruptos. Por eso un día cogió un látigo y expulsó de la casa donde se ejercía el poder a los especuladores que se quedaban con el dinero del pueblo. Les dio a todos ellos una patada en salva sea la parte y los arrojó fuera llamándoles salteadores.

El grito que oí por la radio, lanzado por una mujer, en la madrugá sevillana que va del jueves al Viernes Santo no tenía ninguna connotación política, a pesar de que podía tenerla si ella hubiera sabido que Caifás, el comisario jefe, estaba casado con una hija de Anás, nombrado Sumo Sacerdote por el Gobernador romano de Siria, que fue quien lo promocionó políticamente. Luego se supo que los empresarios y políticos corruptos a los que Jesús denunció, pertenecían al complejo financiero de las empresas de Anás. Por eso, para no sufrir las iras de su suegro convenció al Sanedrín, que era algo así como el Tribunal Supremo, que pusieran al preso en manos de Pilato con la recomendación de que lo condenara a morir en el madero.

Pero, repito, este no era el caso. El grito que me conmocionó hasta lo más profundo de mis entrañas lo lanzó una gitana todavía joven. Al menos eso dijo el locutor conductor del programa que por un momento pareció que se había quedado sin voz. Y es que a él, como a mí, se nos encogió el corazón cuando aquella mujer, mirando fijamente el rostro del nazareno gitano que a duras penas podía dar un paso, magullado su cuerpo por la paliza que momentos antes le habían dado los guardias del gobierno de Roma, dijo mientras las lágrimas corrían por sus mejillas:

– !!Manué, Manué, tienes el mismo color que tenía mi padre!!

Dejo a la imaginación de quien lea estas líneas lo que en estos momentos estoy experimentando y que me siento incapaz de expresar. Carguen la escena de poesía, echen flores sobre el Cristo como Machado las echaba cuando escribió su saeta contemplando su agonía; revélense contra el poder que no pone remedio al sufrimiento extremo de los más pobres o clamen contra los jueces que utilizan a su conveniencia la letra de los Códigos renunciando al poder inigualable que el pueblo ha puesto en sus manos cuando les concede la capacidad de interpretarlos.

Yo me quedo con Antonio Machado, genial conocedor del pueblo andaluz que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz. Y me quedo con el jipío de la gitana que viendo en el Señor de la Salud y la Libertad el color que tenía su padre, supo condensar en un solo grito la unión de todo un pueblo con su Dios.

Al Cristo de los gitanos, con el corazón encogío

Nuestro Padre Jesús de la Salud, titular de la sevillana Hermandad de Los Gitanos / MASJEREZ
Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

Lo he oído por la radio y aun así no he podido evitar emocionarme. Fue un grito. Un grito preñado de angustia. Un grito de una mujer que tenía necesidad de decirlo con todas las fuerzas de sus pulmones. En aquel momento pasaba ante ella “er Manué”, el Cristo de los Gitanos, sobrellevando con las escasas fuerzas que le quedaban una cruz inmensa. Parecía como si supiera que su destino auguraba negros nubarrones. Pocas esperanzas podía tener ya de salir bien librado del terrible acoso al que había sido sometido. Al fin y al cabo, Jesús era un preso político. Y ya lo habían condenado en pocos minutos en dos juzgados ante los que no cabía recurso alguno. El primero estaba regentado por el gran comisario religioso llamado Caifás. Este podía haberlo dejado en libertad, pero no lo hizo. Para Caifás, Jesús era un tipo peligroso, agitador de masas que decía que no había venido a traer la paz sino la espada contra las injusticias y contra los políticos corruptos. Por eso un día cogió un látigo y expulsó de la casa donde se ejercía el poder a los especuladores que se quedaban con el dinero del pueblo. Les dio a todos ellos una patada en salva sea la parte y los arrojó fuera llamándoles salteadores.

El grito que oí por la radio, lanzado por una mujer, en la madrugá sevillana que va del jueves al Viernes Santo no tenía ninguna connotación política, a pesar de que podía tenerla si ella hubiera sabido que Caifás, el comisario jefe, estaba casado con una hija de Anás, nombrado Sumo Sacerdote por el Gobernador romano de Siria, que fue quien lo promocionó políticamente. Luego se supo que los empresarios y políticos corruptos a los que Jesús denunció, pertenecían al complejo financiero de las empresas de Anás. Por eso, para no sufrir las iras de su suegro convenció al Sanedrín, que era algo así como el Tribunal Supremo, que pusieran al preso en manos de Pilato con la recomendación de que lo condenara a morir en el madero.

Pero, repito, este no era el caso. El grito que me conmocionó hasta lo más profundo de mis entrañas lo lanzó una gitana todavía joven. Al menos eso dijo el locutor conductor del programa que por un momento pareció que se había quedado sin voz. Y es que a él, como a mí, se nos encogió el corazón cuando aquella mujer, mirando fijamente el rostro del nazareno gitano que a duras penas podía dar un paso, magullado su cuerpo por la paliza que momentos antes le habían dado los guardias del gobierno de Roma, dijo mientras las lágrimas corrían por sus mejillas:

– !!Manué, Manué, tienes el mismo color que tenía mi padre!!

Dejo a la imaginación de quien lea estas líneas lo que en estos momentos estoy experimentando y que me siento incapaz de expresar. Carguen la escena de poesía, echen flores sobre el Cristo como Machado las echaba cuando escribió su saeta contemplando su agonía; revélense contra el poder que no pone remedio al sufrimiento extremo de los más pobres o clamen contra los jueces que utilizan a su conveniencia la letra de los Códigos renunciando al poder inigualable que el pueblo ha puesto en sus manos cuando les concede la capacidad de interpretarlos.

Yo me quedo con Antonio Machado, genial conocedor del pueblo andaluz que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz. Y me quedo con el jipío de la gitana que viendo en el Señor de la Salud y la Libertad el color que tenía su padre, supo condensar en un solo grito la unión de todo un pueblo con su Dios.

Le pido a mi abuela que caiga sobre la eurodiputada de la Liga Norte, Mara Bizzotto, una especial maldición gitana

Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

La noticia ha corrido como la pólvora. Hasta la sede de Unión Romani, y a mí personalmente, nos han llegado decenas de denuncias, llamadas de alerta, textos donde se replica a la diputada racista de extrema derecha y peticiones para que desde nuestra federación hagamos algo para que esta indeseable persona sea reprobada por las autoridades parlamentarias de la Cámara de Estrasburgo.

Por supuesto vamos a hacer llegar al presidente de la cámara, y a los portavoces de los grupos parlamentarios, nuestra queja más enérgica con la petición de que se apliquen a esta parlamentaria las sanciones máximas contempladas en el artículo 116 del Reglamento que permite sancionar a los eurodiputados que vulneren las reglas básicas de respeto a los miembros de la Cámara y a los ciudadanos que representan.

Dicho lo anterior, permítanme manifestar que las expresiones racistas y los comportamientos xenófobos siempre han estado presentes entre los parlamentarios de extrema derecha, encabezados en mi época de diputado del Parlamento Europeo (1986-1999) por Le Pen, padre de la actual candidata a la presidencia francesa, y un histórico nazi italiano llamado Giorgio Almirante. Entonces el Grupo Parlamentario del Frente Nacional estaba formado por unos 25 diputados. Todos racistas que presumían de pertenecer a una casta pura y privilegiada, guardiana de las esencias de la vieja Europa.

Hoy, con una Unión Europea formada por 27 Estados y un Parlamento Europeo integrado por 751 eurodiputados ―a los que hay que restar los 73 que corresponden al Reino Unido que deberán abandonar la Cámara tras el Brexit― el número de diputados y diputadas racista son un centenar.

Volver a ser Diputado, aunque solo lo hubiera sido por unas horas

Sí, me hubiera gustado tener la posibilidad de replicar a esta infame diputada para desmontar sus estúpidos y demagógicos argumentos, pero, sobre todo, para maldecirla y desearle todo tipo de sobresaltos Esto ya lo hice una vez en un pleno de la Cámara de Estrasburgo. El viejo Le Pen intervino para sembrar la duda sobre la existencia del holocausto nazi. Vino a decir que era razonable pensar que la existencia de las cámaras de gas era una invención de la izquierda europea. Cuando el presidente me dio el uso de la palabra no pude evitar maldecirle como lo hubieran hecho los familiares de los millones de personas que perecieron en aquellas antesalas del infierno. Recuerdo que le dije

que aquella noche, y durante muchas noches más, se le aparecerían los espectros de los muertos desaparecidos en los hornos crematorios. Y que los ancianos, los enfermos, los jóvenes y los niños inocentes que murieron de aquella forma tan criminal se le presentarían decididos a cogerle por el cuello para llevárselo al lugar del infierno donde las llamas fueran más vivas para achicharrarlo mejor.

A Mara Bizzotto la habría maldecido mi abuela María que era una gitana canastera que tenía unos poderes especiales para adivinar los acontecimientos leyendo la palma de la mano de quienes, a cambio de unas monedas, querían saber que les deparaba el futuro.

Han pasado muchos años, pero creo recordar que las maldiciones de mi abuela tenían un alto índice de cumplimiento.

La diputada italiana Mara Bizzotto pertenece a la Liga Norte. Partido xenófobo, racista y peligrosamente violento. El mismo partido del que fue alcalde de Treviso Giancarlo Gentilini que presumía públicamente de haber destruido dos campamentos gitanos en su ciudad y de tener la solución para acabar con todos nosotros: eliminando a los niños gitanos.

El lunes enviaremos una carta al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. En ella le haremos relación de las penas que puede imponer a la diputada Bizzotto, al tiempo que reclamaremos de los diferentes Grupos Parlamentarios el apoyo a nuestra justa reclamación.

 

 

Y si les apetece, hagan clic en los siguientes enlaces. En ambos podrán ver y oír un par de duros enfrentamientos con otros tantos diputados racistas del grupo parlamentario de Le Pen.

http://www.unionromani.org/videos/video002.html

http://www.unionromani.org/videos/video001.html

Le pido a mi abuela que caiga sobre la eurodiputada de la Liga Norte, Mara Bizzotto, una especial maldición gitana

Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

La noticia ha corrido como la pólvora. Hasta la sede de Unión Romani, y a mí personalmente, nos han llegado decenas de denuncias, llamadas de alerta, textos donde se replica a la diputada racista de extrema derecha y peticiones para que desde nuestra federación hagamos algo para que esta indeseable persona sea reprobada por las autoridades parlamentarias de la Cámara de Estrasburgo.

Por supuesto vamos a hacer llegar al presidente de la cámara, y a los portavoces de los grupos parlamentarios, nuestra queja más enérgica con la petición de que se apliquen a esta parlamentaria las sanciones máximas contempladas en el artículo 116 del Reglamento que permite sancionar a los eurodiputados que vulneren las reglas básicas de respeto a los miembros de la Cámara y a los ciudadanos que representan.

Dicho lo anterior, permítanme manifestar que las expresiones racistas y los comportamientos xenófobos siempre han estado presentes entre los parlamentarios de extrema derecha, encabezados en mi época de diputado del Parlamento Europeo (1986-1999) por Le Pen, padre de la actual candidata a la presidencia francesa, y un histórico nazi italiano llamado Giorgio Almirante. Entonces el Grupo Parlamentario del Frente Nacional estaba formado por unos 25 diputados. Todos racistas que presumían de pertenecer a una casta pura y privilegiada, guardiana de las esencias de la vieja Europa.

Hoy, con una Unión Europea formada por 27 Estados y un Parlamento Europeo integrado por 751 eurodiputados ―a los que hay que restar los 73 que corresponden al Reino Unido que deberán abandonar la Cámara tras el Brexit― el número de diputados y diputadas racista son un centenar.

Volver a ser Diputado, aunque solo lo hubiera sido por unas horas

Sí, me hubiera gustado tener la posibilidad de replicar a esta infame diputada para desmontar sus estúpidos y demagógicos argumentos, pero, sobre todo, para maldecirla y desearle todo tipo de sobresaltos Esto ya lo hice una vez en un pleno de la Cámara de Estrasburgo. El viejo Le Pen intervino para sembrar la duda sobre la existencia del holocausto nazi. Vino a decir que era razonable pensar que la existencia de las cámaras de gas era una invención de la izquierda europea. Cuando el presidente me dio el uso de la palabra no pude evitar maldecirle como lo hubieran hecho los familiares de los millones de personas que perecieron en aquellas antesalas del infierno. Recuerdo que le dije

que aquella noche, y durante muchas noches más, se le aparecerían los espectros de los muertos desaparecidos en los hornos crematorios. Y que los ancianos, los enfermos, los jóvenes y los niños inocentes que murieron de aquella forma tan criminal se le presentarían decididos a cogerle por el cuello para llevárselo al lugar del infierno donde las llamas fueran más vivas para achicharrarlo mejor.

A Mara Bizzotto la habría maldecido mi abuela María que era una gitana canastera que tenía unos poderes especiales para adivinar los acontecimientos leyendo la palma de la mano de quienes, a cambio de unas monedas, querían saber que les deparaba el futuro.

Han pasado muchos años, pero creo recordar que las maldiciones de mi abuela tenían un alto índice de cumplimiento.

La diputada italiana Mara Bizzotto pertenece a la Liga Norte. Partido xenófobo, racista y peligrosamente violento. El mismo partido del que fue alcalde de Treviso Giancarlo Gentilini que presumía públicamente de haber destruido dos campamentos gitanos en su ciudad y de tener la solución para acabar con todos nosotros: eliminando a los niños gitanos.

El lunes enviaremos una carta al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. En ella le haremos relación de las penas que puede imponer a la diputada Bizzotto, al tiempo que reclamaremos de los diferentes Grupos Parlamentarios el apoyo a nuestra justa reclamación.

 

 

Y si les apetece, hagan clic en los siguientes enlaces. En ambos podrán ver y oír un par de duros enfrentamientos con otros tantos diputados racistas del grupo parlamentario de Le Pen.

http://www.unionromani.org/videos/video002.html

http://www.unionromani.org/videos/video001.html

Le pido a mi abuela que caiga sobre la eurodiputada de la Liga Norte, Mara Bizzotto, una especial maldición gitana

Mara Bizzotto
Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya

La noticia ha corrido como la pólvora. Hasta la sede de Unión Romani, y a mí personalmente, nos han llegado decenas de denuncias, llamadas de alerta, textos donde se replica a la diputada racista de extrema derecha y peticiones para que desde nuestra federación hagamos algo para que esta indeseable persona sea reprobada por las autoridades parlamentarias de la Cámara de Estrasburgo.

Por supuesto vamos a hacer llegar al presidente de la cámara, y a los portavoces de los grupos parlamentarios, nuestra queja más enérgica con la petición de que se apliquen a esta parlamentaria las sanciones máximas contempladas en el artículo 116 del Reglamento que permite sancionar a los eurodiputados que vulneren las reglas básicas de respeto a los miembros de la Cámara y a los ciudadanos que representan.

Dicho lo anterior, permítanme manifestar que las expresiones racistas y los comportamientos xenófobos siempre han estado presentes entre los parlamentarios de extrema derecha, encabezados en mi época de diputado del Parlamento Europeo (1986-1999) por Le Pen, padre de la actual candidata a la presidencia francesa, y un histórico nazi italiano llamado Giorgio Almirante. Entonces el Grupo Parlamentario del Frente Nacional estaba formado por unos 25 diputados. Todos racistas que presumían de pertenecer a una casta pura y privilegiada, guardiana de las esencias de la vieja Europa.

Hoy, con una Unión Europea formada por 27 Estados y un Parlamento Europeo integrado por 751 eurodiputados ―a los que hay que restar los 73 que corresponden al Reino Unido que deberán abandonar la Cámara tras el Brexit― el número de diputados y diputadas racista son un centenar.

Volver a ser Diputado, aunque solo lo hubiera sido por unas horas

Sí, me hubiera gustado tener la posibilidad de replicar a esta infame diputada para desmontar sus estúpidos y demagógicos argumentos, pero, sobre todo, para maldecirla y desearle todo tipo de sobresaltos Esto ya lo hice una vez en un pleno de la Cámara de Estrasburgo. El viejo Le Pen intervino para sembrar la duda sobre la existencia del holocausto nazi. Vino a decir que era razonable pensar que la existencia de las cámaras de gas era una invención de la izquierda europea. Cuando el presidente me dio el uso de la palabra no pude evitar maldecirle como lo hubieran hecho los familiares de los millones de personas que perecieron en aquellas antesalas del infierno. Recuerdo que le dije

que aquella noche, y durante muchas noches más, se le aparecerían los espectros de los muertos desaparecidos en los hornos crematorios. Y que los ancianos, los enfermos, los jóvenes y los niños inocentes que murieron de aquella forma tan criminal se le presentarían decididos a cogerle por el cuello para llevárselo al lugar del infierno donde las llamas fueran más vivas para achicharrarlo mejor.

A Mara Bizzotto la habría maldecido mi abuela María que era una gitana canastera que tenía unos poderes especiales para adivinar los acontecimientos leyendo la palma de la mano de quienes, a cambio de unas monedas, querían saber que les deparaba el futuro.

Han pasado muchos años, pero creo recordar que las maldiciones de mi abuela tenían un alto índice de cumplimiento.

La diputada italiana Mara Bizzotto pertenece a la Liga Norte. Partido xenófobo, racista y peligrosamente violento. El mismo partido del que fue alcalde de Treviso Giancarlo Gentilini que presumía públicamente de haber destruido dos campamentos gitanos en su ciudad y de tener la solución para acabar con todos nosotros: eliminando a los niños gitanos.

El lunes enviaremos una carta al presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. En ella le haremos relación de las penas que puede imponer a la diputada Bizzotto, al tiempo que reclamaremos de los diferentes Grupos Parlamentarios el apoyo a nuestra justa reclamación.

 

 

Y si les apetece, hagan clic en los siguientes enlaces. En ambos podrán ver y oír un par de duros enfrentamientos con otros tantos diputados racistas del grupo parlamentario de Le Pen.

http://www.unionromani.org/videos/video002.html

http://www.unionromani.org/videos/video001.html

En el Día del Pueblo Gitano: ¡Opre Romnjna! ¡Arriba las mujeres!

Patricia Caro Maya

El día 8 de abril de 1971 se declaró en Londres el Día Internacional del Pueblo Gitano y se institucionalizó la bandera gitana, pero desgraciadamente este día se convierte a menudo en el día Internacional del Payocentrismo Patriarcal. No sólo celebra la imposición de los intereses antigitanos como centro de las políticas, sino que además celebra su desconexión total de los derechos kalés con perspectiva interseccional.

La benevolencia perversa que toma este día en los actos institucionales de alto abolengo, se vuelve hostil si analizamos las políticas de género impuestas sobre las kalís. Su mayor producto es normativizar un estereotipo de mujer incapacitada a causa de su cultura. Pero tranquilas, las instituciones políticas han decidido unilateralmente una solución: negar la violencia de género estructural y capacitar para el acceso a un trabajo precario que sustente los cimientos del ensamblaje neoliberal. La estrategia es sencilla e histórica: división sexual del trabajo, control reproductivo y negación de la economía feminista kalí.

Si a esto añadimos, un principio explícito en estas políticas donde se establece que las comunidades romaníes no podemos gestionar nuestros propios recursos, ¿qué vía podemos escoger las kalís para contribuir a la igualdad de género en la esfera pública? ¿Cómo afectará eso a nuestras vidas privadas? ¿Y a nuestros derechos? Si nos impiden gestionar los recursos destinados a nosotras, ¿quién se supone que está capacitado? Como siempre, al amparo de este principio, ya existían almas caritativas masculinas bien organizadas y predispuestas a llevar la “pesada carga” de supervisar, dirigir y normativizar de manera paternalista los recursos destinados a nuestros derechos y nuestras necesidades (una pista: ninguna pertenece a la cultura gitana).

Afortunadamente, la debilidad democrática de esta alianza patriarcal contra los derechos de las kalís está absolutamente desconectada de la realidad viviente y activa de nuestras comunidades. Son justo las kalís más invisibilizadas las que desde aquellas organizaciones comunitarias que tienen menos recursos, redes informales o de forma individual, trabajan de manera incansable por mitigar y revertir los efectos de este tipo de políticas. No obstante, a causa de la asimetría de poder, aunque sigue siendo necesario su esfuerzo, no es suficiente para conseguir que los derechos se hagan realidad.

Por eso, el Día Internacional del Pueblo Gitano no es un día para celebrar el Payocentrismo Patriarcal. Hoy, como todos los días del año, hay que concienciar a la sociedad española (paya y kalí), así como las élites políticas, de que es necesario aceptar el impacto fascista del antigitanismo de género. Es un día para construir un marco común entre instituciones payas y kalís con perspectiva interseccional que transforme nuestras relaciones en una herramienta que contribuya al desarrollo democrático del país. Sabemos ya las cosas que no funcionan, ahora toca renovar las ideas paulatinamente y dar paso a nuevas estrategias que generen un avance significativo en el ejercicio de nuestros derechos.

Por todo ello, deseo la LIBERACIÓN de su “pesada carga” a las almas paternalistas que se disfrazan de caridad y REIVINDICO que los derechos de las comunidades kalés con perspectiva interseccional dejen de ser el negocio de la marginalidad para ser el primer logro democrático del s.XXI.

En aras de afirmar la internacionalidad ancestral de la fuerza y resistencia del Pueblo Gitano con perspectiva de género y en avance de las democracia española,

Opre Romnjna!!! (¡Arriba las mujeres!)

En el Día del Pueblo Gitano: ¡Opre Romnjna! ¡Arriba las mujeres!

Patricia Caro Maya

El día 8 de abril de 1971 se declaró en Londres el Día Internacional del Pueblo Gitano y se institucionalizó la bandera gitana, pero desgraciadamente este día se convierte a menudo en el día Internacional del Payocentrismo Patriarcal. No sólo celebra la imposición de los intereses antigitanos como centro de las políticas, sino que además celebra su desconexión total de los derechos kalés con perspectiva interseccional.

La benevolencia perversa que toma este día en los actos institucionales de alto abolengo, se vuelve hostil si analizamos las políticas de género impuestas sobre las kalís. Su mayor producto es normativizar un estereotipo de mujer incapacitada a causa de su cultura. Pero tranquilas, las instituciones políticas han decidido unilateralmente una solución: negar la violencia de género estructural y capacitar para el acceso a un trabajo precario que sustente los cimientos del ensamblaje neoliberal. La estrategia es sencilla e histórica: división sexual del trabajo, control reproductivo y negación de la economía feminista kalí.

Si a esto añadimos, un principio explícito en estas políticas donde se establece que las comunidades romaníes no podemos gestionar nuestros propios recursos, ¿qué vía podemos escoger las kalís para contribuir a la igualdad de género en la esfera pública? ¿Cómo afectará eso a nuestras vidas privadas? ¿Y a nuestros derechos? Si nos impiden gestionar los recursos destinados a nosotras, ¿quién se supone que está capacitado? Como siempre, al amparo de este principio, ya existían almas caritativas masculinas bien organizadas y predispuestas a llevar la “pesada carga” de supervisar, dirigir y normativizar de manera paternalista los recursos destinados a nuestros derechos y nuestras necesidades (una pista: ninguna pertenece a la cultura gitana).

Afortunadamente, la debilidad democrática de esta alianza patriarcal contra los derechos de las kalís está absolutamente desconectada de la realidad viviente y activa de nuestras comunidades. Son justo las kalís más invisibilizadas las que desde aquellas organizaciones comunitarias que tienen menos recursos, redes informales o de forma individual, trabajan de manera incansable por mitigar y revertir los efectos de este tipo de políticas. No obstante, a causa de la asimetría de poder, aunque sigue siendo necesario su esfuerzo, no es suficiente para conseguir que los derechos se hagan realidad.

Por eso, el Día Internacional del Pueblo Gitano no es un día para celebrar el Payocentrismo Patriarcal. Hoy, como todos los días del año, hay que concienciar a la sociedad española (paya y kalí), así como las élites políticas, de que es necesario aceptar el impacto fascista del antigitanismo de género. Es un día para construir un marco común entre instituciones payas y kalís con perspectiva interseccional que transforme nuestras relaciones en una herramienta que contribuya al desarrollo democrático del país. Sabemos ya las cosas que no funcionan, ahora toca renovar las ideas paulatinamente y dar paso a nuevas estrategias que generen un avance significativo en el ejercicio de nuestros derechos.

Por todo ello, deseo la LIBERACIÓN de su “pesada carga” a las almas paternalistas que se disfrazan de caridad y REIVINDICO que los derechos de las comunidades kalés con perspectiva interseccional dejen de ser el negocio de la marginalidad para ser el primer logro democrático del s.XXI.

En aras de afirmar la internacionalidad ancestral de la fuerza y resistencia del Pueblo Gitano con perspectiva de género y en avance de las democracia española,

Opre Romnjna!!! (¡Arriba las mujeres!)

En el Día del Pueblo Gitano: ¡Opre Romnjna! ¡Arriba las mujeres!

Patricia Caro Maya

El día 8 de abril de 1971 se declaró en Londres el Día Internacional del Pueblo Gitano y se institucionalizó la bandera gitana, pero desgraciadamente este día se convierte a menudo en el día Internacional del Payocentrismo Patriarcal. No sólo celebra la imposición de los intereses antigitanos como centro de las políticas, sino que además celebra su desconexión total de los derechos kalés con perspectiva interseccional.

La benevolencia perversa que toma este día en los actos institucionales de alto abolengo, se vuelve hostil si analizamos las políticas de género impuestas sobre las kalís. Su mayor producto es normativizar un estereotipo de mujer incapacitada a causa de su cultura. Pero tranquilas, las instituciones políticas han decidido unilateralmente una solución: negar la violencia de género estructural y capacitar para el acceso a un trabajo precario que sustente los cimientos del ensamblaje neoliberal. La estrategia es sencilla e histórica: división sexual del trabajo, control reproductivo y negación de la economía feminista kalí.

Si a esto añadimos, un principio explícito en estas políticas donde se establece que las comunidades romaníes no podemos gestionar nuestros propios recursos, ¿qué vía podemos escoger las kalís para contribuir a la igualdad de género en la esfera pública? ¿Cómo afectará eso a nuestras vidas privadas? ¿Y a nuestros derechos? Si nos impiden gestionar los recursos destinados a nosotras, ¿quién se supone que está capacitado? Como siempre, al amparo de este principio, ya existían almas caritativas masculinas bien organizadas y predispuestas a llevar la “pesada carga” de supervisar, dirigir y normativizar de manera paternalista los recursos destinados a nuestros derechos y nuestras necesidades (una pista: ninguna pertenece a la cultura gitana).

Afortunadamente, la debilidad democrática de esta alianza patriarcal contra los derechos de las kalís está absolutamente desconectada de la realidad viviente y activa de nuestras comunidades. Son justo las kalís más invisibilizadas las que desde aquellas organizaciones comunitarias que tienen menos recursos, redes informales o de forma individual, trabajan de manera incansable por mitigar y revertir los efectos de este tipo de políticas. No obstante, a causa de la asimetría de poder, aunque sigue siendo necesario su esfuerzo, no es suficiente para conseguir que los derechos se hagan realidad.

Por eso, el Día Internacional del Pueblo Gitano no es un día para celebrar el Payocentrismo Patriarcal. Hoy, como todos los días del año, hay que concienciar a la sociedad española (paya y kalí), así como las élites políticas, de que es necesario aceptar el impacto fascista del antigitanismo de género. Es un día para construir un marco común entre instituciones payas y kalís con perspectiva interseccional que transforme nuestras relaciones en una herramienta que contribuya al desarrollo democrático del país. Sabemos ya las cosas que no funcionan, ahora toca renovar las ideas paulatinamente y dar paso a nuevas estrategias que generen un avance significativo en el ejercicio de nuestros derechos.

Por todo ello, deseo la LIBERACIÓN de su “pesada carga” a las almas paternalistas que se disfrazan de caridad y REIVINDICO que los derechos de las comunidades kalés con perspectiva interseccional dejen de ser el negocio de la marginalidad para ser el primer logro democrático del s.XXI.

En aras de afirmar la internacionalidad ancestral de la fuerza y resistencia del Pueblo Gitano con perspectiva de género y en avance de las democracia española,

Opre Romnjna!!! (¡Arriba las mujeres!)

Día Mundial del Pueblo Gitano: al pueblo de Barcelona

Londres. 1971. Manifestación reivindicativa

Kamlé amalé (Queridos amigos y amigas)

Dos palabras tan solo para recordaros que el día 8 de abril todos los gitanos del mundo celebramos nuestro día. Y lo hacemos en esa fecha en recuerdo del PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE INTELECTUALES GITANOS (así de pomposamente se llamó nuestro congreso) que se celebró en Londres en 1971 dando comienzo precisamente ese día. Duró una semana y asistieron gitanos procedentes de 29 países.

Sin duda alguna ese congreso marcó un antes y un después de nuestra historia. Entre los frutos que dio, hay que contar con que logramos el reconocimiento de las Naciones Unidas como minoría cultural no gubernamental; que se estableciera una comisión de estandarización de la lengua gitana hablada por más de 12 millones de personas en todo el mundo; que el gobierno alemán estableciera una línea de indemnización a las víctimas del holocausto nazi; que se consagrara nuestra bandera azul y verde y que se aprobara el ‘Gelem, Gelem’ como himno internacional de nuestro pueblo.

El Congreso de Londres fue la espoleta que movió conciencias y que nos zarandeó a nosotros, los gitanos de entonces, para que fuésemos, por fin, artífices de nuestro destino y administradores de nuestra libertad.

Cataluña siempre a la cabeza

Londres. 1971. Mesa del Congreso

Si Londres marcó el pistoletazo de salida, Barcelona fue la locomotora que dio vida y fuerza propia a aquel incipiente movimiento. En Barcelona prendió la llama que contagió al resto de España dando nacimiento, en pleno franquismo, a lo que más tarde fue el movimiento asociativo gitano, impensable en aquella época. Por derecho propio y porque es de justicia, si la lucha de todos los gitanos del mundo tiene un padre que es Londres, tiene una madre valiente, moderna y luchadora que es Barcelona.

Estos días algunas calles de Barcelona se han engalanado con nuestra bandera. El Consell Municipal del Poble Gitano ha desarrollado una gran labor para que llegue a todos los barceloneses nuestro mensaje de fraternidad en el día en el que 14 millones de gitanos y gitanas son convocados para acercarse a los ríos a depositar pétalos de flores, símbolos de belleza y libertad, y velas encendidas en recuerdo de los centenares de miles de antepasados nuestros que fueron masacrados en los campos de concentración nazis.

Al pueblo de Barcelona

Invitación y programa de los actos

Nos gustaría que nos acompañaseis el día 7, a las seis de la tarde, en la Plaza Sant Jaume. Vamos a izar en el Ayuntamiento la bandera gitana y vamos a leer un manifiesto.

Y el día 8, si venís al Río Besòs, al medio día, o por la tarde al Arc del Triomf os lo pasareis bien porque queremos compartir con todo el pueblo de Barcelona nuestra alegría de vivir y nuestra esperanza de lograrlo en una sociedad mejor.

Sastipen thaj mestipen (Salud y libertad)

Juan de Dios Ramírez-Heredia
Presidente de Unión Romani

 

Para más información:
Juana Fernández Cortés (934127745)
María Rubia Jiménez (615670035)

Día Mundial del Pueblo Gitano: al pueblo de Barcelona

Londres. 1971. Manifestación reivindicativa

Kamlé amalé (Queridos amigos y amigas)

Dos palabras tan solo para recordaros que el día 8 de abril todos los gitanos del mundo celebramos nuestro día. Y lo hacemos en esa fecha en recuerdo del PRIMER CONGRESO INTERNACIONAL DE INTELECTUALES GITANOS (así de pomposamente se llamó nuestro congreso) que se celebró en Londres en 1971 dando comienzo precisamente ese día. Duró una semana y asistieron gitanos procedentes de 29 países.

Sin duda alguna ese congreso marcó un antes y un después de nuestra historia. Entre los frutos que dio, hay que contar con que logramos el reconocimiento de las Naciones Unidas como minoría cultural no gubernamental; que se estableciera una comisión de estandarización de la lengua gitana hablada por más de 12 millones de personas en todo el mundo; que el gobierno alemán estableciera una línea de indemnización a las víctimas del holocausto nazi; que se consagrara nuestra bandera azul y verde y que se aprobara el ‘Gelem, Gelem’ como himno internacional de nuestro pueblo.

El Congreso de Londres fue la espoleta que movió conciencias y que nos zarandeó a nosotros, los gitanos de entonces, para que fuésemos, por fin, artífices de nuestro destino y administradores de nuestra libertad.

Cataluña siempre a la cabeza

Londres. 1971. Mesa del Congreso

Si Londres marcó el pistoletazo de salida, Barcelona fue la locomotora que dio vida y fuerza propia a aquel incipiente movimiento. En Barcelona prendió la llama que contagió al resto de España dando nacimiento, en pleno franquismo, a lo que más tarde fue el movimiento asociativo gitano, impensable en aquella época. Por derecho propio y porque es de justicia, si la lucha de todos los gitanos del mundo tiene un padre que es Londres, tiene una madre valiente, moderna y luchadora que es Barcelona.

Estos días algunas calles de Barcelona se han engalanado con nuestra bandera. El Consell Municipal del Poble Gitano ha desarrollado una gran labor para que llegue a todos los barceloneses nuestro mensaje de fraternidad en el día en el que 14 millones de gitanos y gitanas son convocados para acercarse a los ríos a depositar pétalos de flores, símbolos de belleza y libertad, y velas encendidas en recuerdo de los centenares de miles de antepasados nuestros que fueron masacrados en los campos de concentración nazis.

Al pueblo de Barcelona

Invitación y programa de los actos

Nos gustaría que nos acompañaseis el día 7, a las seis de la tarde, en la Plaza Sant Jaume. Vamos a izar en el Ayuntamiento la bandera gitana y vamos a leer un manifiesto.

Y el día 8, si venís al Río Besòs, al medio día, o por la tarde al Arc del Triomf os lo pasareis bien porque queremos compartir con todo el pueblo de Barcelona nuestra alegría de vivir y nuestra esperanza de lograrlo en una sociedad mejor.

Sastipen thaj mestipen (Salud y libertad)

Juan de Dios Ramírez-Heredia
Presidente de Unión Romani

 

Para más información:
Juana Fernández Cortés (934127745)
María Rubia Jiménez (615670035)

Últimas noticias