Falleció José Hernández Escudero, Fundador de la Asociación La Romaní de Tudela

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José Hernández Escudero

José Hernández Escudero falleció el pasado 19 de octubre, y con él se pierde un gitano de orden, un tudelano de pro y una buena persona, única e irrepetible.

Su infancia fue difícil, ya que nació en posguerra en una España arrasada y empobrecida, en la que se vulneraban todos derechos, y también se perseguía y maltrataba a los gitanos por el hecho de serlo. Pero a pesar de tener una infancia difícil, la familia se movía y se buscaba la vida entre Aragón, Navarra y La Rioja, haciendo trabajos temporales, cestas de mimbre y también todo lo relacionado con la compraventa de ganado. Pero todo cambió con la llegada a Tudela.

Se casó con Mari Carmen Jiménez, La Mari, y forjaron una familia: cuatro hijas: Sara, Mari Gloria, Susana y Conchi; y tres hijos: José Antonio, Ricardo y Pedro Jesús, además de nietos, que también fueron hijos, Maikel, Cris y Nikol

Otra de las cosas a destacar de José era hacer el bien, sin mirar a quién, comprometido y solidario con todas las personas que lo necesitaran. Ahí estaba él ayudando a todo el mundo, se quitaba dinero de su bolsillo para ayudar a otras familias con más necesidad. Activista y defensor de los derechos del Pueblo Gitano, que era su prioridad. A través del abuelo Paco y el párroco Jesús Mari Azpilicueta, vinculados a la Pastoral Gitana, finales de los 70, principios de los 80, nació la Asociación La Romaní, y José fue socio fundador y presidente. 

Una vida por y para los demás

José era un gitano de los pies a la cabeza: formal, trabajador, disciplinado y honrado. Le gustaban las cosas por derecho, bien hechas, no le agradaban las pamplinas, ni las tonterías. Tenía un olfato especial para apartarse de las personas falsas, de los hipócritas y de los embusteros. Vivió por y para los demás. Era un hombre de su casa, siempre preocupado y ayudando a todos. Nunca se quejó de nada.

José Hernández Escudero deja su mejor legado: su persona y la semblanza de ser el único ángel gitano en Tudela.

(Una semblanza más amplia de este buen gitano se puede leer en “Nevipens Romaní”, escrita por su hijo Ricardo Hernández, conocido líder de los gitanos españoles).